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El gobierno mexicano carece de un plan para proteger y recuperar las vastas extensiones de manglares que tiene el país y que están en peligro de desaparición por efecto combinado del cambio climático y la acción depredadora del hombre.
De las 660 mil hectáreas existentes, sólo se protegen unas 15 mil, es decir, 2% de la totalidad.
De acuerdo con especialistas, la devastación de los manglares —barreras naturales que protegen contra huracanes e inundaciones— provoca deterioro ecológico, aumento de temperaturas y pérdida de humedad.
México no es el único caso de afectación de la naturaleza. América Latina en general no está exenta del quebranto de las condiciones globales del ambiente.
Una investigación realizada por los periódicos que integran el Grupo de Diarios América (GDA) arrojó resultados desalentadores para la región, derivados del calentamiento global y la persistente inacción de los gobiernos para atajar los problemas.
En Costa Rica, el cambio climático amenaza con inundar las tierras y afectar la flora, la fauna y la salud de los pobladores, mientras que en Venezuela, tanto las sequías como las lluvias dañan a los sectores más vulnerables. Colombianos, ecuatorianos, peruanos y, en menor medida, chilenos ven cómo sus nevados se mueren por la pérdida constante de glaciares, lo que afecta las fuentes de agua para consumo humano y la elevación desproporcionada del calor.
Y Brasil prevé ya que si se mantienen las tasas globales de emisiones de gases de efecto invernadero, la temperatura en la Amazonia puede llegar a aumentar hasta en ocho grados centígrados para 2050. En Argentina, los cambios climáticos ponen en riesgo los sistemas productivos y la seguridad de las personas.