sociedadyjusticia@eluniversal.com.mxAgentes encubiertos del Buró Federal de Investigaciones (FBI) y de la Agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) se mueven entre el mundo del narcotráfico con permisos de los departamentos de Justicia y en colaboración con las autoridades mexicanas, pero en otros casos sin reportarles a éstas.
Un oficial de alto nivel de la jefatura de la DEA en Washington, que no puede ser identificado por participar en indagatorias en curso, aseguró que cuando no se informa al gobierno mexicano sobre este tipo de oficiales es porque éstos tienen que cruzar de manera imprevista hacia este país para involucrarse con la gente de los cárteles a fin de adaptarse a los cambios y evitar ser identificados o morir.
Amado Carrillo, El señor de los cielos; Rafael Caro Quintero; Joaquín El Chapo Guzmán, al igual que el resto de los capos del narcotráfico tuvieron o tienen en sus filas a agentes infiltrados, que pasan inadvertidos hasta que parte de los miembros de los cárteles llegan a ser detenidos, y en algunos casos, juzgados en Estados Unidos.
Samuel Martínez fue durante 26 años un agente del FBI infiltrado en las redes de los cárteles de la droga.
En entrevista con este diario explicó que en este país investigó el asesinato del agente estadounidense de la DEA, Enrique Camarena, y logró que fueran detenidos miembros de cárteles de Colombia y México.
Paul Magallanes, oficial retirado del FBI y quien laboró como encubierto, dijo que los narcos ahora son más inteligentes, por lo que el trabajo que él realizó hoy es muy peligroso.