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Jones, de la cúspide, a la ruina deportiva y económica

Debido a mis acciones me estoy retirando del atletismo, un deporte que amo profundamente , declaró la que fuese ´reina´ de los Juegos Olímpicos de Sydney 2000
Jones, de la cúspide, a la ruina deportiva y económica
Con la ayuda de substancias prohibidas, Jones logró ser la primera mujer ganadora de cinco medallas de atletismo(Foto: EFE)
Jones, de la cúspide, a la ruina deportiva y económicaJones, de la cúspide, a la ruina deportiva y económica
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EFE
El Universal
Nueva York, EU
Viernes 05 de octubre de 2007

00:06 Nadie podría imaginar que después de algo más de cinco años, la que fuese "reina" de los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, la velocista estadounidense Marion Jones, con lágrimas en su rostro anunciase a la salida de un tribunal de Nueva York su retirada de la competición.

Antes de decir el adiós definitivo a su carrera profesional, Jones también había declarado ante el juez de distrito Kenneth Karas, en White Plains, al norte de la ciudad de Nueva York, que había mentido sobre su negativa a consumir substancias prohibidas y estar involucrada en un fraude de cheques.

"Debido a mis acciones me estoy retirando del atletismo, un deporte que amo profundamente" , declaró Jones, de 31 años, en las afueras del tribunal mientras lloraba.

La mujer que lo consiguió todo como atleta, que tuvo al mundo a sus pies y cobraba entre 60 mil y 80 mil dólares por correr y ganaba hasta un millón de dólares más en promociones comerciales, también admitía que estaba en la ruina económica.

Jones a los 22 años era una campeona del mundo y amasó una fortuna importante, pero al igual que todo su potencial deportivo, la dilapidó para reconocer con tristeza el pasado mes de junio, también ante un tribunal, que sólo le quedaban 2 mil dólares en su cuenta bancaria.

Tras años de negar el uso de substancias que mejoraban su rendimiento, ahora Jones se convierte en la primera atleta sentenciada en la investigación sobre el famoso escándalo de los laboratorios BALCO, que tenían su sede en las afueras de San Francisco.

Ahora se sabe que con la ayuda de las substancias prohibidas, Jones también logró ser la primera mujer ganadora de cinco medallas de atletismo en unos Juegos Olímpicos, cuando en Sydney conquistó el oro en los 100 y 200 metros planos, los relevos de 400 metros, y el bronce en salto de longitud y relevos de 100 metros.

Jones, una niña que creció sin padre, tampoco tuvo fortuna cuando de mayor y siendo ya una atleta se relacionó con los profesionales que de una u otra manera estaban vinculados a los escándalos por sospechas de dopaje.

Sólo con mencionar los nombres de C.J. Hunter, su ex marido; Tim Montgomery, el padre de su hijo, Monty; su ex entrenador Trevor Graham y Charlie Francis, se puede explicar que las amistades de Jones no fueron las mejores y de ahí que siempre estuvieran las sospecha de que también se dopaba.

Hunter, salió del mundo del atletismo tras dar cuatro veces positivo por anabolizantes en el 2000, un año después de acaparar portadas junto a su mujer en los Mundiales de Sevilla.

Montgomery, ex récord del mundo de 100 metros, fue condenado por dopaje y acusado de un fraude económico millonario relacionado con el blanqueo de dinero para eludir impuestos.

Graham y Francis, ambos son entrenadores conocidos por su vinculación directa con el dopaje entre los atletas que han tenido bajo su dirección, incluido el canadiense Ben Johnson, que dio positivo a esteroides en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988.

Pero fueron las declaraciones del fundador de los laboratorios BALCO, Víctor Conte, las que más daño le hicieron a Jones cuando aseguró que la ex campeona olímpica había consumido el esteroide que se conoce con el nombre científico de tetrahidrogestrinona (THG) .

Jones, intentó por todos los medios en el 2005 desacreditar y negar las acusaciones de Conte, pero al final su cada vez más pobre rendimiento en las pistas y el descubrimiento de nuevas evidencias en el caso del escándalo BALCO, hicieron que el desenlace de su confesión final estuviese cerca.

Sus actuaciones, muy pobres, y otra prueba positiva al consumo de EPO, que luego en el contra análisis dio negativo, fue todo lo que consiguió en el 2006, acentuando cada vez más su aislamiento de la elite mundial.

Pero "Little Marion" , como se le conocía a Jones cuando todo eran triunfos, que le permitían estar rodeada de fama y dinero, intentó de nuevo tratar de ocultar la verdad.

Sin embargo, esta vez el problema grave que arrastraba no era que hubiese engañado en una pista de atletismo sino que había mentido ante la justicia y ahí fue donde Jones, la "reina" de la velocidad, perdió la última carrera que quiso ganar de forma ilegal.

mgg


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