08:36 El Vaticano considera que "en este difícil momento" que atraviesa el mundo las religiones tienen que rechazar y repudiar cualquier forma de violencia, "que nunca podrá tener una motivación religiosa, puesto que ella hiere en el hombre la imagen de Dios".
Así lo ha manifestado el presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, el cardenal Jean Louis Tauran, en un mensaje enviado a los musulmanes con motivo de la conclusión del Ramadán, hecho público hoy por el Vaticano.
En su misiva, Tauran les felicita por la fiesta de "Id al Fitr" , que pone fin al mes de ayuno y oración y aboga por la continuación e intensificación del diálogo entre cristianos y musulmanes.
"En el difícil momento histórico que atravesamos, los miembros de las diversas religiones tienen sobre todo el deber de actuar en favor de la paz, respetando las propias convicciones personales y comunitarias, así como también con la libertad de la práctica religiosa", escribió Tauran.
El purpurado manifestó que la libertad religiosa no puede quedar reducida a la simple libertad de culto, ya que es uno de los aspectos esenciales de la libertad de conciencia, "derecho fundamental de toda persona y piedra angular de los derechos humanos".
Solo respetándola, añadió, se podrá edificar una cultura de la paz y de la solidaridad entre los hombres, "haciendo todo lo posible para rechazar todo tipo de violencia, denunciando y repudiando cualquier recurso a la misma, que nunca podrá tener una motivación religiosa, puesto que ella hiere en el hombre la imagen de Dios".
El cardenal francés subrayó que se sabe que la violencia, "particularmente el terrorismo, que golpea ciegamente causando numerosas víctimas, sobre todo entre los más inocentes" , es incapaz de resolver los conflictos y que no hace más que suscitar "el engranaje mortífero del odio destructor, en detrimento del hombre y de las sociedades".
Tauran subrayó que las personas religiosas tienen que ser antes de todo "educadores de la paz, de los derechos del hombre, de una libertad respetuosa con cada uno".
"Nadie puede ser excluido de la comunidad nacional en razón de su raza, de su religión, ni por ningún otro motivo personal. Todos juntos, miembros de tradiciones religiosas diferentes, estamos llamados a difundir una enseñanza que respete la dignidad de cada persona humana, a difundir un mensaje de amor entre las personas y los pueblos" , agregó.
El presidente del Consejo Pontifico para el Diálogo Interreligioso abogó por la educación de los jóvenes, "que tendrán la responsabilidad del mundo de mañana" , y dijo que es un deber de las familias ante todo.
El cardenal reiteró la necesidad de "continuar e intensificar" el diálogo entre cristianos y musulmanes, "para que se movilicen todas las fuerzas al servicio del hombre y de la humanidad, para que las jóvenes generaciones no se constituyan en bloques culturales o religiosos, unos contra otros, sino como auténticos hermanos y hermanas".
Tauran subrayó que el diálogo puede ayudar a salir de esa "espiral sin término de los múltiples conflictos y tensiones que atraviesan nuestras sociedades", para que todos los pueblos puedan vivir en la serenidad y en la paz, en el respeto mutuo y en el buen entendimiento entre todos.
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