12:32 La pasión, el delirio y el furor, aunados al silencio y a la parálisis, integrados a lo que fue la vida de la pintora mexicana Frida Kahlo, se mostraron en el concierto escénico "Unos cuantos piquetitos" , presentado la víspera en el Centro Cultural Universitario.
Con texto de Ximena Escalante y bajo la dirección de Mauricio García Lozano, el espectáculo, que fue estrenado en el Tropen Theater en Amsterdam, Holanda, el 9 de marzo de 2006, fue presentado en el marco del IX Festival Internacional de Música y Escena.
Con música en vivo y una escenografía un tanto futurista, conformada por paredes de tela que subían y bajaban, y que cambiaban de lugar o sitio, se desarrolló la obra "Unos cuantos piquetitos" .
Siete actores en escena junto con la líder Angelina Peláez, como fueron los casos de Mariana Gajá, Andrés Zuno, Mariana Giménez, Héctor Kotsifakis, Claudia Ríos y Daniela Schmidt, daban vida a una historia de amor y pasión, a través de un sueño de una de ellas.
Aunque vestidas como Frida Kahlo, la historia no pretender ser una biografía teatralizada de la pintora, ni siquiera un tributo a su plástica o a su vida, pues éste espectáculo se compone de 21 piezas o movimientos que, a la manera de un rompecabezas onírico, cuenta la historia de reconstrucción.
Bajo la dirección musical de Federico Márquez Padilla, los músicos Salvador Torre, flauta; José Manuel Alcántara, guitarra; Sergio Bautista, contrabajo; Daniel Mancilla, contrabajo; Ernesto Juárez, percusiones y Edwin Tovar, percusiones, acompañaban a los actores en escena para dar una atmósfera perfecta al momento o a los diálogos.
La historia de "Unos cuantos piquetitos" comenzó en el departamento de una mujer quien colocó el marco de un cuadro y le hizo saber a la sirvienta que ese era su retrato.
A partir de ahí, la mujer se desmaya e inicia un sueño que desea fuera real, pues conoce a un joven en la calle de quien espera sea la persona indicada para compartir su amor.
Pero en su propio sueño tiene diferentes personalidades que van desencadenando su búsqueda por el amor que desea encontrar, aun cuando su hombre podría ser violento o silencioso y sumiso, pues lo que más le interesaba era que la llenara completamente y despertara la pasión que sentía dentro.
Al final de la obra, la mujer despierta de su sueño y se despide de la sirvienta, para que después otra mujer entrara al departamento y preguntara ¿de quién es ese cuadro?
cc