06:35 México pasó por diversos estados de ánimo tras la marcha de los 20 kilómetros: llegó a la meta con los bolsillos vacíos y después le dieron una medalla de bronce que horas después tuvo que devolver. Eder Sánchez fue el que sufrió en carne propia la letra del reglamento al entrar cuarto en la caminata que ganó el ecuatoriano Jefferson Pérez, escoltado por el español Francisco Fernández y el tunecino Hatem Ghoula.
Pero cuando Sánchez revisaba su actuación con la prensa, empezó a murmurarse de que iba a subir al podio por la descalificación de ''Paquillo'' Fernández, quien dio toda la impresión que había entrado al estadio de Nagai casi corriendo.
''¿En serio pasó eso? ¿Gané medalla? No lo puedo creer'', dijo un sorprendido Sánchez. Claro, no es lo mismo ser cuarto que una figura de trono, por más que esté dos peldaños abajo.
Después, oficializada la descalificación de Fernández por las autoridades del atletismo internacional, Sánchez empezó a disfrutar de las delicias del podio y a bromear con su imprevista popularidad.
''Ahora necesito más cámaras de televisión y que me den una bandera'', dijo Sánchez, de 21 años, el mejor andarín de toda América en la marcha corta durante esta temporada. Pero unas tres horas después, un jurado de apelaciones resolvió aceptar un reclamo de la federación española y dejó las cosas como al principio.
El español recuperó su segundo lugar, el tunecino bajó al tercero y al mexicano lo bajaron por partida doble: Perdió un lugar y también el podio.
Otro que sufrió las consecuencias de la ''marcha y la contramarcha'' fue Ghoula, a quien le devaluaron su medalla. Ahora tiene una de bronce en vez de una de plata. Con medalla o sin ella, Sánchez se definió como ''un atleta del futuro''.
El mexicano recordó que su plan de carrera fue ''no soltar el ritmo de los primeros y aguantar porque con el calor sabía que muchos se iban a retrasar y allí tendría que aprovechar''.
Además, dijo sentirse además ''muy feliz'' porque no recibió ninguna amonestación.
Sus compatriotas Daniel García y Gabriel Ortiz, en cambio, recibieron advertencias y a la larga fueron descalificados. Para ellos, no hubo contemplaciones ni marcha atrás que valga.
García, proclamó su decepción: ''El plan de carrera iba como lo había pensado pero de repente llegó la descalificación'', dijo García.
''Eso fue una sorpresa no grata'', agregó el marchista de 35 años, medalla de oro en Atenas 1997 y de bronce en Sevilla 1999.