Un amplio paquete de asistencia militar y de seguridad, por un total de entre 800 millones y mil millones de dólares para el combate al narcotráfico, se incluye en un plan de cooperación de tres vertientes que negocian los gobiernos de México y Estados Unidos, admitió la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa.
A la propuesta se le ha llamado Plan México, en analogía al Plan Colombia, en el que el gobierno de Estados Unidos contribuyó con más de 5 mil millones de dólares y el envío de tropas y asesores militares; estos últimos dos puntos están descartados para México.
En entrevista con EL UNIVERSAL, la canciller precisó que la propuesta aún está en proceso de discusión, por lo que no se anunciará esta semana en Montebello, donde se reunirán los presidentes de México, Felipe Calderón; de Estados Unidos, George Bush, y el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, para la cumbre de Norteamérica.
De acuerdo con funcionarios mexicanos que conocen detalles del plan, la propuesta compromete al gobierno de Calderón a fortalecer el combate al narco y exige al de Bush un endurecimiento en el control del tráfico de armas y en sus políticas contra el lavado de dinero.
En la tercera vertiente, ambos gobiernos unifican su combate a la delincuencia organizada en la frontera, mediante intercambios de información, con adecuaciones de infraestructura.
Cuidadosa de entrar en los detalles del plan, Espinosa admitió que el rango de 800 millones a mil millones de dólares de asistencia militar es lo que está ahora sobre la mesa de negociación. “Es un monto que se ha manejado, pero quisiera reservarme porque todavía estamos hablando de definir, sobre todo lo que tiene que ver con equipo”, dijo.
Declinó precisar el tipo de equipo que está solicitando México, así como las dependencias federales involucradas. Una parte de esta conversación se transmitió en el programa Código 2007, coproducción de EL UNIVERSAL Televisión y Proyecto 40.
Fuentes gubernamentales señalaron que se pidieron siete helicópteros artillados para transporte de tropas y aviones equipados con equipo infrarrojo y cámaras fotográficas que quiere la Defensa Nacional.
En caso de concretarse, el equipamiento sería provisto por dos empresas de EU: Halliburton, ligada al vicepresidente Dick Chenney, y Grupo Blackstone, filial de Blackwater, considerada por la prensa estadounidense como “la guardia pretoriana de Bush”, que provería capacitación y asistencia técnica de seguridad.