10:34 Una mujer maldijo ante una fotografía de Stalin y otra acarició conmovida la imagen de una pierna falsa. Una negra joven elaboró con sus manos una muñeca de Frida Kahlo y otra sollozó al leer una de sus cartas. Todos éstos son fragmentos de la Fridomanía que este domingo invadió por varias horas la capital de Estados Unidos.
Atraídos por la fuerza del imán que representa el culto a Frida Kahlo, cientos de estadounidenses y turistas de todo el mundo repletaron durante ocho horas el Museo de la Mujer en el Arte de la capital de Estados Unidos para asomarse al mundo privado de Frida.
El museo celebró el centenario de su natalicio con una jornada de bailes mexicanos, proyección de filmes, talleres de papel picado y como pieza estelar la exhibición de dos colecciones inéditas de cartas y fotografías.
�Despacio, no hay espacio para todos, formen una fila�, pidió una de las guardias del museo a unas 150 personas que formaron una hilera a lo largo de una escalera de cinco pisos, en espera de ver los objetos fotografiados por Graciela Iturbide (un poster de Stalin, unos pájaros disecados, un corsé, una bata de enfermo y una prótesis) en un cuarto de baño de la Casa Azul que permaneció clausurado cincuenta años.
Otras personas, en especial turistas norteamericanas, se empujaban para leer alrededor de dos vitrinas de madera el contenido de 10 cartas escritas por Frida Kahlo a sus padres y algunas postales en las que la pintora conversó con amigos y familiares.
�En las rocas siempre están muchas focas asoleándose y se ven plateadas con el sol�, escribió en una postal dirigida a su madre, desde San Francisco. En otra carta también dirigida a su madre, le dijo: �No estés triste, pues me esta yendo bastante bien, Diego es muy bueno conmigo y además me voy a curar mejor�.
�Esperaba un grupo de veinte personas y ahora me siento intimidado ante esta multitud�, dijo el curador Jason Steiber en un recorrido por la exposición, que sobre todo fue un reflejo de la fridomanía en estos días: furor por penetrar al mundo de la pintora mexicana, su atormentada vida, sus obsesiones, sus pasiones y su tormentosa relación con Diego.
La exhibición sólo mostró una obra de Frida Kahlo, un autoretrato dedicado a Trotski en 1937. El resto de la muestra está compuesta por las 10 cartas y 25 instantáneas inéditas de Graciela Iturbide que decidió presentar por primera vez en la capital de Estados Unidos, persuadida por Juan García de Oteyza, director del Instituto Cultural Mexicano en Washington.
�Estas increíbles fotografías revelan por primera vez algunos de los objetos tan íntimos de Frida Kahlo. Ella tuvo una relación de gran coquetería con las cámaras fotográficas, se vestía y posaba para las fotografías, pero esta parte tan personal permaneció escondida por décadas, así que está exhibición es un buen complemento de lo público y lo privado�, dijo García Ponce.
Las fotografías de Iturbide retratan objetos personales de la artista: varios de los corsés que utilizó durante muchos años, una bata médica con manchas de pintura, afiches comunistas que coleccionaba y desde luego los animales de los que siempre estuvo rodeada.
En una tina blanca puede apreciarse, por ejemplo, una tortuga disecada. Otras instantáneas muestran las muletas y los medicamentos que la artista utilizaba para aliviar los dolores que padecía como resultado del accidente que sufrió cuando era muy joven.
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