16:18 El Senado de EE.UU. retomará mañana, tras una semana de receso, el debate sobre un proyecto de ley de reforma migratoria amplia que cuenta con el apoyo de la Casa Blanca pero también las críticas tanto de liberales como de conservadores.
Entre otras enmiendas pendientes de votación se encuentra una presentada por la senadora demócrata Hillary Clinton, que prevé ciertas exenciones para los cónyuges e hijos de personas incluidas en el programa de trabajadores temporales.
El proyecto de ley a debate, fruto de un acuerdo entre legisladores republicanos y demócratas, prevé una vía para legalizar a los cerca de doce millones de inmigrantes ilegales que se calcula que viven en el país, que podrían obtener un visado especial, el Z, si se ponen al día con los impuestos atrasados y pagan una fuerte multa.
Además, el cabeza de familia tendría que regresar a su país de origen en un momento dado en un plazo de ocho años para tramitar la residencia permanente.
El programa también establece un programa de trabajadores temporales, que recibirían permisos de trabajo válidos por dos años y con un máximo de dos renovaciones.
Para la renovación, sin embargo, el titular debería volver a su país de origen durante un año.
Originariamente, el proyecto de ley preveía conceder 400.000 permisos de trabajo temporales al año, aunque una enmienda aprobada la semana pasada redujo esa cifra a la mitad, a 200 mil.
El proyecto de ley también altera el sistema para otorgar permisos de residencia en Estados Unidos, que pasa a dar preferencia a la educación y al dominio del idioma que a los lazos familiares, como ocurría hasta ahora.
Los sectores más conservadores aducen que la legalización de los indocumentados equivale a una amnistía.
Las organizaciones pro defensa de los inmigrantes alegan que el proyecto de ley resulta muy gravoso para los indocumentados que ya se encuentran en el país y dificulta la reagrupación familiar.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha aumentado la presión en los últimos días para conseguir que los legisladores aprueben este proyecto de ley.
La semana pasada dedicó dos intervenciones públicas a defender ese proyecto de ley, que rechazó que equivalga a una amnistía.
"El hecho de que sea una cuestión difícil probablemente quiere decir que tenemos que redoblar nuestros esfuerzos para sacar adelante el proyecto, y éste es el momento de hacerlo" , declaró Bush el pasado viernes en la Casa Blanca.
grg