13:43 El presidente George W. Bush pidió a los congresistas asumir el riesgo político que implica aprobar la reforma migratoria e insistió que responder al reto de corregir el actual sistema está en consonancia con el mejor interés del país.
"No importa cuan difícil parezca para algunos políticamente, creo firmemente que está en el interés de esta nación que la gente aquí en Washington muestre coraje y resolución y apruebe una amplia reforma migratoria", dijo Bush en un discurso en la Casa Blanca.
El mandatario defendió la propuesta de reforma que se debate en el Senado como la mejor respuesta frente al problema que representan los más de 12 millones de indocumentados que viven en el país, reconociendo que quizás no sea todo lo perfecta que algunos esperan.
"Esta es una buena pieza legislativa. Estoy seguro que algunos dirán que no es perfecto y que hay aspectos que les gustaría cambiar", señaló.
"En una pieza legislativa complicada como esta, la pregunta que la gente tiene que responder es si vamos a sacrificar lo bueno por la seguridad de lo perfecto", dijo.
El llamado de Bush fue su última salva dirigida a los republicanos en el Congreso, un gran sector de los cuales se mantiene opuesto a cualquier reforma que ofrezca una avenida para regularizar a los millones de indocumentados.
Empero, en su exhorto, Bush apeló también a los demócratas descontentos por lo que consideran el corto alcance de la propuesta del Senado, la primera sometida a discusión.
Hace unas semanas senadores republicanos, demócratas y la Casa Blanca alcanzaron un acuerdo para impulsar una propuesta que aunque abre la posibilidad de que millones de indocumentados puedan regularizar su situación, impone múltiples costos y multas.
Además eliminaría a la familia como base para la reunificación entre aquellos indocumentados en el país y familiares en el exterior y limita los alcances del Programa de Trabajadores Temporales.
Bush dijo que la propuesta no sólo responde a las realidades que la inmigración ilegal presenta, sino incluye acciones para fortalecer la seguridad en la frontera, ordenar a los empleadores y controlar los flujos futuros.
"Esta propuesta no es una amnistía. Para aquellos que lo llaman amnistía, a mi juicio, ellos sólo están tratando de atemorizar a la gente", dijo.
"Lo que esta ley dice es que reconocemos que si alguien está ilegalmente aquí, enfrentará consecuencias por ello. Podemos argumentar sobre las consecuencias, pero no pueden argumentar sobre el hecho que en esta ley hay consecuencias para quienes han violado la ley", dijo.
Bush desestimó una vez más el llamado de quienes están a favor de la deportación masiva de indocumentados, indicando que se trata de algo irrealista, y dijo que cualquier solución deberá estar basada en compromisos "que confronte este problema de una forma humanitaria".
El mandatario estadunidense señaló que contrario a lo que muchos consideran, aprobar una reforma que dé respuesta a un problema creciente, no constituye un riesgo político.
Sin embargo, agregó, que si ese es el caso "esta bien tomar riesgo políticos para miembros del Congreso de Estados Unidos".
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