Enrique F. Molinero
El Universal
Miércoles 30 de mayo de 2007
BERLÍN.- Sólo falta una semana para la cumbre del G-8 en Heligendamnn y, si no ocurre un milagro de último minuto, algo raro en las conferencias internacionales, la ambiciosa meta que se propuso la canciller Angela Merkel de combatir el cambio climático en el mundo y obtener acuerdos vinculantes para reducir la emisión de gases tóxicos, está a punto de fracasar.El fin de semana pasado, Washington dejó saber que rechazará las metas y los cronogramas propuestos por Alemania para limitar las emisiones de gases contaminantes, al considerar que los alemanes no prestaron suficiente atención a las preocupaciones "serias y fundamentales" de Estados Unidos, que se niega rotundamente a firmar un documento que le obligue a tomar medidas para reducir la emisión de tales gases y la expansión de recursos de energía renovable.
En cambio, Washington apoya las iniciativas que apuesten por el uso de nuevas tecnologías para aumentar la producción de energía.
A pesar de la amenaza estadounidense de bloquear la declaración final relacionada con el cambio climático, el gobierno alemán aún no da muestras de claudicar y decidió impulsar una ofensiva diplomática de último minuto para buscar nuevos aliados. En este aspecto ya cuenta con el apoyo del primer ministro británico, Tony Blair y del jefe de gobierno japonés, Shinzo Abe, que respaldan la propuesta alemana de reducir la emisión de gases contaminantes en 50% para el 2050.
En otro interesado esfuerzo, la canciller Merkel recibió ayer en Berlín a la presidenta de la Cámara de Representantes de EU, Nancy Pelosi, quien alabó públicamente los esfuerzos de Merkel en la lucha contra el cambio climático. Pero la última palabra la tiene George W. Bush. Por ello, el ministro de Medio Ambiente alemán, Sigmar Gabriel, reiteró la necesidad de seguir presionando al gobierno de EU para poder obtener resultados concretos durante la cumbre del G-8.
La estrategia de Berlín para combatir el cambio climático también incluía el apoyo y la cooperación de los cinco países con economías emergentes que han sido invitados a la cumbre: México, Brasil, África del Sur, China e India.
Pero ayer, Alemania constató que EU no es el único en rechazar acuerdos vinculantes en Heligendamm. Durante un encuentro de ministros de Asuntos Exteriores de la UE y Asia realizado en Hamburgo, los ministros de India y China dejaron saber que sus respectivos gobiernos tampoco están dispuestos a firmar un documento que les obligue a reducir la emisión de gases contaminantes.
El ministro chino, Yang Jiechi, recordó que los responsables de la miseria climática que vive el planeta son los actuales países industrializados, a los cuales les pidió asistencia financiera y tecnológica. En cambio, los 43 ministros del llamado grupo ASEM acordaron que, a más tardar, en 2009 deberán haber concluido las negociaciones para poder impulsar un nuevo acuerdo internacional sobre cambio climático que limite las emisiones de gases contaminantes y que deberá reemplazar en 2012 al protocolo de Kioto, un resultado casi decepcionante para Berlín.