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Relatan su desnudez ante la lente de Tunick

Nueve lectores y usuarios de EL UNIVERSAL y EL UNIVERSAL.com.mx detallan sus experiencias en el desnudo masivo en el Zócalo capitalino el pasado 6 de mayo
Relatan su desnudez ante la lente de TunickRelatan su desnudez ante la lente de Tunick
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Redacción EL UNIVERSAL.com.mx
El Universal
Ciudad de México
Miércoles 23 de mayo de 2007

 El pasado 6 de mayo, 18 mil mexicanos compartieron su desnudez con la lente del fotógrafo neoyorkino, Spencer Tunick, convocatoria que rompió el récord que tenía la instalación de Madrid, España, en 2003.

En un hecho sin precedentes en México, muchos compartieron su experiencia en el llamado de EL UNIVERSAL y EL UNIVERSAL.com.mx para relatar en sus propias palabras su vivencia de desvestirse con otros en la plancha del Zócalo capitalino.

De los participantes, nueve resaltaron por su originalidad en su crónica, mismos que han obtenido como premio una reproducción fotográfica de aquel domingo en el primer cuadro de la ciudad.


Los ganadores

De una foto en el Zócalo...
Édgar Ruiz S

En el auto sobre Reforma, a las 4.25 am había un tráfico inusual para la hora, pilotos y copilotos se volteaban a ver unos a otros discerniendo si ambos acudían al mismo lugar, llegando a la calle de Madero los autos no avanzaban más allá del Eje Central así que fue el momento de bajar desde el asiento del copiloto. Tomé mi libro y mis 5 hojas de instrucciones, mapa y formato de autorización y empecé a caminar a ritmo de turista por la mencionada calle.

Pocos metros adelante una fila a mi derecha apareció, decidí seguir caminando, la mayoría de la gente en la fila se veía emocionada, “¿me encontraré a alguien conocido?”, me preguntaba.

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Mi vivencia desnuda en el Zócalo
Alejandro Guerra Aguilera

Las primeras palabras de mi vivencia, —que para mí hoy día es La Vivencia— fueron: “Reveladora, Poderosa, Transformadora, Integradora, Confirmadora…”. En la mañana del lunes 07, los periódicos capitalinos destacaban la mayor concentración de personas participantes en los desnudos masivos de Spencer Tunick. Al leer la nota, lloré emocionado. La cifra va de 18 a 20 mil personas. “Yo estuve allí, yo participé, viví el estar desnudo junto a otras y otros miles…”

Mi epifanía es que la ropa me oculta o me revela, es mi carga rólica genérica cotidiana. Me visto como estudiante, como terapeuta, como cliente, como empleado o como deportista. Uso mi ropa como máscara, me doy cuenta de ello. Consciente o inconscientemente, me visto para manipular. La vestimenta se utiliza para censurar igual que para acentuar el cuerpo humano, favorece las relaciones objetales. Pero mi cuerpo es hermoso, lo voy sabiendo un poco más cada día. Mi cuerpo: yo mismo, ejemplo de la vida que vivo y he vivido.

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Crónica de una foto anunciada...
Jimena Arechavala Monterrubio

Todo fue un impulso casi de último momento, nos lanzamos Haydeé, Nayely y yo. En la madrugada, camino al zócalo, todo es pura adrenalina (llegaremos a tiempo? podremos participar y registrarnos?), el taxi se encuentra con su primer embotellamiento un domingo a esas horas desmañanadas. Vemos por las ventanas a las personas en sus coches, algunos con hojas blancas en las manos, y sabemos que van al mismo lugar que nosotras. Nos da gusto, y nervios, empezamos a ver los rostros y contar... parecen muchos más hombres que mujeres... qué chido que seamos tantos...

De plano nos embotellamos, y le pagamos al taxi para continuar a pie. Muchos caminan por el mismo lugar al mismo destino. Somos muchísimos, qué chido, ojalá que no encontremos a alguien conocido (vendría el asalto del pudor), hay una fila interminable de gente esperando con sus registros en la mano para entrar al zócalo. Un chavo nos empieza a hacer plática y se nos pega.

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Y segundos después…estábamos desnudos
Gerardo Esquivel Alatorre

“¡Uno, dos, tres, ya!, gritó aquella voz con acento gringo. Segundos después estábamos desnudos…

A las 4:30 de la mañana parecían las tres de la tarde. Autos en lucha por encontrar un lugar cerca de la plancha. Una larga fila de ansiosos participantes se extendía por toda la calle de Madero y daba vuelta hasta Bolívar, ahí donde horas antes el Salón Corona despachó su último cliente.

Conforme los minutos avanzaban, la fila se movía tan rápido que hubo que apresurar el paso y correr. Mientras nos acercábamos al Zócalo, más fuerte se escuchaba el bullicio. Entregamos la solicitud y entramos triunfalmente, como toreros partiendo plaza; alegres, entusiasmados, sin saber aún que sería una de las experiencias más memorables de nuestra vida.

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Crónica de Tunick
Alejandro Rizo

Pensé que ya no llegaría, que el factor no-puntualidad que me caracteriza me iba a privar de participar en la instalación del Zócalo. Justo a las 4:35 horas sobre la calle de Madero me encuentro con una fila enoorme que se encamina a una pequeña carpa. Muchos se forman (incluido yo) mientras otros avanzan sin tomar en cuenta la cola de gente. Esto no avanza. Una llamada a mis amigos que quedaron de llegar ahí mismo. No contestan. ¡Qué cabrón este güey!, dejó de seguro su celular en el coche. Trato de perder el tiempo buscando gente conocida. Ja, ese tipo se parece a mi maestro del CCH.

Avanzamos por fin dos pasos sólo para descubrir que se accesa más rápido sin formarse (pero aun así no me salgo de la fila). Una persona usando un altavoz no deja de hacernos indicaciones pero es tanto el murmullo de la gente que no se entiende nada. Por fin logramos llegar a la carpa y descubro que la gente que llega formada sobre la calle de ¿palma? converge con nuestra fila maderista. Un policía auxiliar me dice que es mejor salirme de la cola para meterme por la esquina contraria de la calle, ¿o sea que me meto por ahí donde están todos los representantes de los medios amontonados?

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Crónica de un desnudo
Miguel E. Martínez Morales

3:45 am, suena mi despertador y yo ya lo esperaba a él, era la hora que deseaba con ansia de un tiempo atrás, me alisté con ropa ligera, fácil de arrancar y que no estorbara, solamente una sudadera, un pants y mis tenis, tres cosas que cubrirían mi cuerpo y de las cuales me desprendería sin ningún temor.

Pasaban ya de las 4 y cuarto y yo seguía en casa iba un poco retrasado, pero con los ánimos de poder entrar y dejar el pudor detrás de todos mis temores, la cita: El Zócalo de la Ciudad de México; mi padre me llevó y me dejó sólo a unas cuantas cuadras de la zona marcada; ahí iba yo, solo, con ese frío de la mañana que cala hasta los huesos, pero con el único propósito de lograr estar ahí, entre la gente que también había decidido ser parte de esta historia.

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Crónica de un desnudo en el zócalo
Griselda Rodríguez

Eran las 3:40 am, la alarma de mi celular sonó y me apresuré a bañar, pues debíamos salir de casa en 20 minutos ya que la cita era a las 4:30 am en la plancha del zócalo.

Ya listos nos dispusimos a partir sin saber o imaginar lo que encontraríamos.

Dieron las 4:20 am dejábamos el auto en un estacionamiento de 16 de Septiembre y observábamos a todos los que igual que nosotros llegaban en ese momento, indescriptiblemente todos con un mismo animo; entre emoción, incertidumbre y nervios... muchos nervios. Nunca antes nos habíamos desnudado en alma y "cuerpo" ante nuestra sociedad.

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El desayuno desnudo
Jorge Alberto Angulo Fonseca

Había un tráfico inusual en la ciudad. Al salir de casa, a las 4 de la mañana, parecía más bien la noche temprana de un día normal. Nos preguntamos, medio en broma, si toda esta gente iría a la foto. A las 4:20, cuando tomamos Avenida Juárez, había un congestionamiento. Madero estaba cerrada, también las calles alrededor del zócalo: ya no había dónde estacionarse. Rodeamos la Alameda y bajamos frente al Museo Mural Diego Rivera. De ahí, a pie. Se unían decenas, luego cientos. Al llegar a Allende, eran miles en la fila. Más adelanté para ver el acceso, donde los no registrados reclamaban su entrada. En la cola, gente pedía y regalaba formas de registro para que la dejaran pasar. Poco a poco avanzamos, entregamos el papel y nos acomodaron bajo los portales frente al Palacio Nacional. Ahí esperamos. El ánimo era de euforia, nervios. Sonaron goyas, el "Cielito Lindo", Mé-xi-co, Mé-xi-co. Así nos dábamos ánimo.

Todavía era noche cerrada. Seguía entrando gente, pero nadie podía pasar a la plancha, así que nos movieron a la esquina del edificio de gobierno local. A mi lado había un grupo de jóvenes, todavía con las marcas de bronceado de la playa y acentos 'fresas'. Al otro, un hombre moreno, en shorts de correr, y su mujer, extrañamente vestida con un vestido negro largo. Tunick habló pero no lo escuchamos por un falso contacto en el sistema de sonido. Era una carrera contra el tiempo, contra la luz. De la derecha, sacaron a una chava cargando; decía: "creí que podía hacerlo, pero soy demasiado gringa y estoy demasiado peda." Risas nerviosas. Ya empezaba a clarear. Se acercaba el momento y muchos nos quitamos camisetas y zapatos. Tres dos uno y todos a desvestirse con movimientos incómodos, apretados entre la muchedumbre. Salió la ropa interior, y ya se podía ver la marea de cuerpos que entraba a la plaza mayor. La ropa a una bolsa, y sin dudarlo, avanzamos.

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6:50 AM
Israel Luengas Benítez

3:30 AM, mi despertador suena, no se ni por que lo programe ya que no pude dormir......... 3:35 AM el espejo del baño me anticipa lo que VA a suceder 3 horas después. Y ese espejo de deja ver que 33 años no pasan en balde........ 4:00 AM enciendo mi moto y mis complejos se encienden con preguntas y dudas heredadas por mi historia como mexicano, como latino, como guadalupano.......

4:10 AM recojo a mi cómplice (novia), y vuelvo a enfrentarme ahora a los complejos e ideologías de otros, que me dicen que lo vamos a hacer es malo y sucio, ¡no señora su hija tiene la decisión de dar el paso hacia su liberación de tabúes heredados, déjela crecer ya tiene 29!...... 4:20 AM que trafico por Madero, me hubiera ido por Allende....... 4:35 AM busco estacionamiento y el único lugar que encuentro libre es enfrente de una iglesia, ja vaya señal, dejo mi moto y mis miedos en ella, solo los complejos me siguen...... 4:45 AM QUE DESMA..E PARA ENTRAR, siento que este descontrol impide que reflexione sobre lo que iba a hacer o lo que estaba apunto de vivir.........

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