11:08 El Papa Benedicto XVI donó 100 mil dólares para continuar la obra de la Hacienda de la Esperanza, un centro de recuperación de drogadictos y otros dependientes químicos, que hoy visitó en el marco de su viaje a Brasil.
La donación fue anunciada por uno de los fundadores del centro, el franciscano alemán Hans Stapel, durante el encuentro entre Benedicto XVI y los jóvenes y trabajadores de diferentes centros de la red.
Joseph Ratzinger fue recibido en la Hacienda de Piedrinhas, en el municipio de Guaratinguetá (estado de São Paulo) , con música de samba, donde también presenció un espectáculo que contaba la historia del centro.
Fue su única visita a un proyecto social en Brasil y, pese al tono festivo general, tuvo momentos muy emotivos por los relatos de experiencia con las drogas y otras dependencias, así como del proceso de recuperación de sus internos.
Claramente conmovidos, a veces sin poder retener las lágrimas y con dificultades para hablar por la emoción, el grupo de personas que dio su testimonio representaba jóvenes de diferentes nacionalidades, con problemas diversos.
La red de Haciendas de la Esperanza, que cuenta con 43 centros en diferentes países, atiende mayoritariamente a drogadictos y alcohólicos, pero también ayuda a personas con otros problemas, como adicción al juego o desórdenes nutricionales, como fue el caso de una de las chicas que relató su historia.
El infierno de la dependencia, la sensación de abandono, las tentativas de suicidio y el apoyo encontrado en el camino de la recuperación, basado en la religión y el trabajo, fueron algunos de los aspectos destacados en los relatos.
Un joven ruso que consumió heroína 12 años y cometió varias tentativas de suicidio contó cómo había recuperado la paz interior, mientras una joven alemana, que también intentó quitarse la vida en varias ocasiones, relató su sufrimiento con la bulimia y la anorexia, que casi la destruyen.
"Tuve la oportunidad de renacer del terrible mundo de las drogas" en la Hacienda de la Esperanza, dijo otro de los participantes.
Un joven brasileño, quien se dirigió en tono confiado, entusiasta y claramente positivo, anunció el lanzamiento de un libro sobre su experiencia, que esperaba sirviera de ejemplo, y entregó un rosario y una revista al máximo jerarca del Catolicismo.
El encuentro en la Hacienda de la Esperanza, al que fueron invitadas 6.000 personas, fue la primera cita pública de Ratzinger en su cuarto día en Brasil.
El resto del programa de hoy es privado, con excepción del rosario que hoy rezará en la Basílica de Aparecida, el mayor y más importante santuario de Brasil.
sgf