20:32 Los obispos de México subrayaron que "una obligación primaria del Estado consiste en velar y defender el derecho natural de todo ser humano a la vida y a la integridad física desde la concepción hasta la muerte".
En el documento "Mensaje de los obispos al pueblo de Dios: servidores del Evangelio y testigos de la esperanza", la jerarquía católica señaló que "si una ley positiva priva a una categoría de seres humanos de la protección que el ordenamiento civil les debe, el Estado niega la igualdad de todos ante la ley".
El texto, firmado por el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Carlos Aguiar, expone que "cuando el Estado no pone su poder al servicio de los derechos de todo ciudadano, y particularmente de quien es más débil, se quebrantan los fundamentos mismos del Estado de derecho".
Al término de la 83 Asamblea Plenaria de la CEM, los obispos sostuvieron que "ningún hombre o mujer, profese la religión católica o no, debe apoyar las propuestas sociales o políticas que favorezcan acciones contra la vida como el aborto o la eutanasia".
Indicaron que debe constar con toda claridad que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, "es un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente".
"Ninguna circunstancia, ninguna finalidad, ninguna ley del mundo podrá jamás hacer lícito un acto que es intrínsecamente ilícito", afirmaron los obispos.
Vivimos un cambio de época, dijeron, donde los valores que sustentan el modelo cultural vigente son cuestionados con diferentes argumentos, y aparecen antivalores como opciones que se presentan al ciudadano sin alternativas y muchas veces violentando su libertad.
Advirtieron que "este cambio de época trae consecuencias negativas como la ambigedad y confusión al presentar los valores del modelo cultural vigente, el abuso de la libertad personal que conduce al libertinaje y el debilitamiento de las instituciones por el embate de la opinión pública".
Por ello, puntualizaron que la responsabilidad actual de los cristianos es lograr que los valores del reino de Dios sean levadura en el proceso de gestación del cambio de época o nuevo modelo cultural.