La Universidad Tecnológica de Virginia fue acusada ayer de hacer caso omiso de la peligrosidad de Cho Seung Hui, el estudiante sudcoreano identificado como autor de la matanza de 32 estudiantes y profesoras perpetrada en el campus la mañana del lunes, al tiempo que la comunidad estudiantil recordaba en un acto masivo a las víctimas.Cho, quien estudiaba la especialidad de inglés, contaba con la residencia legal en Estados Unidos y vivía con su familia en Centreville, tras salir de Corea del Sur, en 1992. Pero detrás de su timidez había una "personalidad oscura" detectada por sus compañeros gracias a al menos dos obras que escribió para su clase de escritura creativa y que generaron tanta inquietud que la profesora de la clase, Lucinda Roy, advirtió a la policía y autoridades universitarias sobre la actitud del alumno, y se ofreció a darle asesoría particular.
Según Roy, si bien las autoridades se mostraron comprensivas, en vista de que Cho no había realizado amenazas directas había poco que se pudiera hacer. "No quiero culpar a nadie", dijo. "Pero es una vergüenza que las personas no escuchen con atención y que la ley las limite tanto que no puedan hacer lo mejor para el estudiante".
En todo caso, el gobernador de Virginia, Tim Kaine, anunció una investigación profunda e independiente sobre si hubo algún tipo de negligencia por parte de la institución.
Ian McFarlane, ex compañero de Cho y quien trabaja actualmente para AOL, divulgó ayer en la red algunas de las obras escritas por Cho, enmarcadas por la violencia. Una de ellas es sobre una pelea entre un joven y su padrastro, que incluye ataques con martillos y una sierra. Otra es sobre estudiantes fantaseando con matar a una maestra que los acosaba sexualmente a ellos.
"Cuando leíamos las obras de Cho, eran como textos extraídos de una pesadilla", aseguró McFarlane en su blog. Autoridades señalaron que cuando encontraron el cadáver de Cho, llevaba escritas las palabras Ismail Ax (el hacha de Ismael) en uno de sus brazos, con tinta roja.
Investigadores hallaron, además, una nota en el dormitorio del joven. "Es una especie de manifiesto", dijo una fuente, que describió la nota como difusa y como una lista incoherente de quejas. Entre las personas a las que Cho criticaba allí estaban los que consideraba estudiantes ricos, caprichosos. "Era como una manifestación de rechazo al mundo", subrayó la fuente. En la nota, Cho aseguró también que "ustedes me obligaron a hacerlo". Según el diario The Chicago Tribune, que cita a fuentes policiales, el joven provocó con anterioridad un pequeño incendio en el dormitorio y llegó a acechar a varias compañeras de clase.
Se investiga si amenazas de bomba recibidas por la Universidad están relacionadas con la masacre del lunes, para la que Cho utilizó dos pistolas automáticas, una Glock nueve milímetros y una Walther calibre .22, que adquirió durante el último mes en una tienda de Roanoke, Virginia. Hasta el momento, no hay indicios de que haya tenido un cómplice. John Markell, propietario de la armería, dijo que Cho adquirió, además del arma, 50 cargadores. El estudiante pagó 571 dólares por el arma.
En tanto, profesores, estudiantes y el presidente George W. Bush participaron en un acto masivo para recordar a las víctimas. "Este es un día de tristeza para toda nuestra nación", dijo Bush durante el acto. (Con información de The New York Times )