22:44 Una profesora del estudiante sudcoreano Cho Seung-Hui, que el lunes mató a 32 estudiantes de la Universidad Tecnológica de Virginia, anticipó un año y medio antes que su alumno tendría un triste final.
Cho se suicidó tras consumar la mayor masacre estudiantil en la historia de EU.
Al surgir datos cada vez más perturbadores de la vida del estudiante de 23 años, su profesora de inglés, Lucinda Rody, señaló hoy que la ira de Cho contra la sociedad era tan evidente que hace más de un año y medio hasta acudió a las autoridades académicas y la policía para advertirles del peligro que representaba.
En declaraciones a la cadena de televisión CNN, Roy manifestó que el estudiante nunca habló de armas o de matar, pero lo que escribía era suficiente como para alarmarse.
"Las amenazas parecían estar bajo la superficie. No eran explícitas y esa era la dificultad que tenía la Policía" para actuar, indicó la profesora.
"Mi argumento era de que estaba tan perturbado que teníamos que hacer algo al respecto", añadió.
Cho cursaba el último año de filología inglesa y era un estudiante muy inteligente, señaló la profesora.
Sin embargo, debido a lo que surgía de lo que escribía decidió que no participara con otros estudiantes en las clases colectivas y comenzó a darle clases personales.
"Le dejé claro que lo que escribía era inaceptable" , señaló tras revelar que le pidió que solicitara ayuda médica o psiquiátrica.
Ian MacFarlen, compañero de Cho, dijo que el estudiante sudcoreano escribió dos obras de teatro "profundamente inquietantes y gráficas" en su violencia.
"Eran como una pesadilla. La violencia era macabra, retorcida, donde se usaban armas que nadie hubiese imaginado", señaló.
En una de sus obras, el personaje habla de matar a su padrastro en una orgía de sangre.
"Era un solitario y tenemos dificultades para encontrar información sobre él", indicó Larry Hincker, vicepresidente de relaciones de la Universidad Tecnológica de Virginia.
Según Kenna Quinet, profesora de derecho penal en India Purdue University, la soledad es característica de los asesinos en masa, hombres que tienden a sentirse alienados y resentidos con la sociedad.
Cho era un residente legal en Estados Unidos que llegó a este país cuando tenía ocho años y vivió su infancia y adolescencia en Centreville, una localidad a unos 40 kilómetros al suroeste de Washington, la capital del país.
Steve Flaherty, de la Policía Estatal de Virginia, reveló hoy que Cho no dejó una nota explícita sobre sus acciones y su suicidio.
Sin embargo, la cadena de televisión ABC News informó de que una nota encontrada en su dormitorio contenía explicaciones de sus acciones en las que señala: "Me obligaron a hacer esto" .
El diario The Chicago Tribune informó de que en esa nota Cho criticaba a lo que calificaba como "los niños ricos", "la decadencia" y los "charlatanes mentirosos" de la universidad.
Junto con conocerse los detalles de la personalidad del asesino, la Policía de Virginia confirmó que Cho parece haber sido el único responsable de la matanza.
Inicialmente se creyó que podía haber más de un asesino debido a que la matanza ocurrió en dos incidentes separados.
El primero ocurrió en un dormitorio estudiantil donde Cho mató a dos personas.
El segundo tuvo lugar en las salas de clase de la Facultad de Ingeniería donde el estudiante mató a profesores y alumnos tras cerrar varias salidas del edificio con cadenas y candados.
"La evidencia nos ha conducido a afirmar de manera categórica que el mismo autor estuvo implicado en los dos tiroteos", manifestó Flaherty.
El arma costó 571 dls.
El estudiante de la universidad Virginia Tech, Cho Seung-Hui entró a una armería de la ciudad cercana de Roanoke hace cinco semanas, presentó su tarjeta de crédito y salió con una pistola Glock de 9 milímetros y una caja de proyectiles. Pagó 571 dólares.
La Glock era una de dos armas cortas con las huellas digitales de Cho halladas después que mató a 32 personas y luego se suicidó en la peor masacre en su tipo de la historia moderna de Estados Unidos.
El propietario de Roanoke Firearms, John Markell, dijo que su armería vendió la Glock a Cho en marzo. El número de serie había sido borrado con una lima, pero los agentes federales descubrieron su origen gracias a un recibo que hallaron en la mochila de Cho.
''Fue una venta de lo más ordinaria'', dijo Markell, quien no intervino personalmente en la transacción. ''Era un chico universitario amable y pulcro. No vendemos un arma si la compra nos parece sospechosa en lo más mínimo''.
Cho tenía la cédula verde (green card) , o sea que tenía la residencia legal permanente y eso lo habilitaba para comprar un arma, siempre que no hubiera sido condenado por un delito.
''Es horrible saber que el arma vino de mi negocio'', dijo Markell.
Las autoridades también hallaron una pistola Walther calibre 22 entre los efectos de Cho, según una orden de cateo emitida por el condado de Montgomery.
''La clave de todas estas matanzas es la facilidad de acceso a potentes armas de fuego'', dijo Daniel Vice, abogado de la Campaña Brady de Prevención de la Violencia con Armas. ''No se pueden efectuar estas matanzas con bates de béisbol o cuchillos''.
Cho Seung-Hui: Retrato de una persona solitaria
El autor de la masacre que se cobró ayer la vida de 33 personas en la Universidad Técnológica de Virginia fue identificado en las primera horas de este día como el surcoreano Cho Seung Hui, de 23 años, inmigrante legal, que estudiaba en la Universidad de Virginia.
La identificación fue hecha pública por el jefe de la policía de la Universidad, Wendell Flinchum, quien dijo que el estudiante vivía en uno de los dormitorios del campus, pero no ofreció detalles de los motivos que pudieron llevarle a realizar esta matanza.
"Era solitario", dijo hoy Larry Hincker, uno de los vicepresidentes de la Universidad Tecnológica de Virginia, en la que el lunes murieron 33 personas, incluido el propio Cho, quien -según las autoridades- se suicidó tras perpetrar la matanza.
Cho cursaba el último año de filología inglesa. Una de sus profesoras recordó hoy a la prensa el tono perturbador de algunos de sus ejercicios literarios, hasta el punto de que sus instructores le aconsejaron recibir ayuda psicológica.
A parte de eso es poco lo que por el momento se sabe del estudiante, que llegó a Estados Unidos con su familia en 1992, cuando tenía ocho años.
El joven mantenía su nacionalidad original y tenía la "tarjeta verde", un documento que permite trabajar legalmente en Estados Unidos por un periodo indefinido.
Su familia vive en Centreville, un barrio acomodado del estado de Virginia a unas cuatro horas de distancia de la Universidad, en una de cuyas residencias estudiantiles vivía el joven que protagonizó la matanza, informó hoy la prensa local.
Los vecinos también lo describen como un alma solitaria.
A pesar de que las tareas de identificación de las víctimas de la masacre de la Universidad Tecnológica de Virginia van lentas, las autoridades han dado ya a conocer la identidad de por lo menos 18 personas.
mgg / jcm