08:31 Los dos últimos supervivientes franceses de la I Guerra Mundial rechazan la posibilidad de recibir honores de Estado tras su muerte, tal como han apuntado las autoridades de París, y prefieren ser enterrados de manera privada y familiar.
Louis de Cazenave, de 109 años, y Lazare Ponticelli, de 108, son los dos únicos franceses que lucharon en la primera contienda de alcance mundial y sus testimonios aparecen este lunes en el rotativo Le Parisien, en coincidencia con el nonagésimo aniversario de la batalla de Chemin des Dames (norte de Francia) .
Esa batalla, lanzada por Francia contra las posiciones alemanas, congregó a un millón de soldados de ambos bandos y costó la vida a más de 100 mil.
Louis de Cazenave estuvo allí, enrolado como un joven "patriota y entusiasta" , pero su recuerdo es horrible: "basta con haber escuchado a los heridos entre las líneas, que llamaban a su madre, suplicaban que se les matara" .
La experiencia ha convertido al anciano en un pacifista e incluso hace unos años rechazó la Legión de Honor con el argumento de que muchos de sus conmilitones muertos "ni siquiera tuvieron derecho a una cruz de madera" .
Terminó por aceptar esa condecoración, pero mantiene que prefiere ser enterrado de manera íntima en el pequeño cementerio de Saint-Georges de Haurac más que una gran ceremonia de Estado.
En noviembre de 2005 el presidente francés, Jacques Chirac, lanzó la idea de que el último superviviente de la I Guerra Mundial tuviera unas exequias solemnes.
Lazare Ponticelli recibió poco después una carta de Chirac en la que le informaba de esa iniciativa y todavía hoy mantiene: "Si el último superviviente soy yo, digo que no. Sería una afrenta para la gente que ha sobrevivido en la guerra y ha muerto sin consideración" .
Nacido en Italia, Ponticelli se instaló de niño en Francia y cuando empezó la guerra se enroló en un batallón de extranjeros que luchó en Soissons (noreste) pero fue reclamado por su país de origen, por lo que combatió en sus filas hasta que fue desmovilizado en 1916, tras ser herido en la cabeza.
De vuelta a Francia, consiguió la nacionalidad de su país de adopción a finales de los años 30, antes de la II Guerra Mundial, en la que no participó como soldado, sino como miembro de la Resistencia.
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