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Comunidad estigmatizada

Su lema es "Honor, trabajo, ahorro y respeto a la legalidad", aseguran. Por ello, señalan, Zhenli Ye Gon representa la parte opuesta a los valores de la población china radicada en México. Aunque es la ´oveja negra´, se mantienen solidarios y unidos

La población china radicada en el país se ha mantenido siempre unida como una forma de sobrevivir, y con el tiempo ha adoptado también costumbres y creencias mexicanas. (Foto: Archivo EL UNIVERSAL )

Culiacán, Sinaloa | Jueves 12 de abril de 2007 Angélica Simón / Enviada | El Universal

Sorprendidos, impactados, avergonzados, pero solidarios y unidos se mantienen los integrantes de la comunidad china ante el caso de Zhenli Ye Gon y su esposa Tomoyi Marx Yu, involucrados en el tráfico de drogas sintéticas.

Estos dos ciudadanos chinos, presuntos líderes de una red internacional de narcotráfico, en cuya casa se dio el decomiso de 205 millones de dólares en efectivo de marzo pasado, representan la cara opuesta de los valores de la población china, que por lo general son de alta honorabilidad.

Uno de los representantes de esta buena reputación de la colonia china en México es Sergio Ley, ex embajador de México en China, quien es hijo de padre chino y madre mexicana y miembro de una de las familias más prósperas y respetadas en Sinaloa, donde su padre inició la conocida cadena de tiendas comerciales Ley.

Él afirma que los valores de la comunidad china son el honor, el trabajo, el ahorro y el respeto a la legalidad.

Estos han sido los principios y la clave del éxito de su familia y la de muchos otros chinos. Lamentablemente, reconoce, como en todas las sociedades, hay los "entes antisociales".

Es el caso, dice, de Zhenli Ye Gon.

"No sé si nos avergüenza porque podría ser suizo, colombiano o gringo y esos entes antisociales los hay en todas partes del mundo". Lo que importa, comenta, es este reconocimiento de que no es antisocial por ser chino.

Ya que por décadas los chinos que llegaron como inmigrantes a México fueron víctimas de actitudes persecutorias, Ley admite que existe el riesgo de que el asunto de Ye Gon pueda tomarse como pretexto para despertar actitudes xenofóbicas contra la comunidad china en nuestro país, que se consideran ya superadas, aunque insiste en su punto de que este es un caso aislado.

Solidaridad y familia

Otra voz autorizada en el tema es Héctor Manuel Bravo Quijas, representante de la comunidad china en la ciudad de México. Asegura que a pesar de que para ellos "el honor lo es todo", no vislumbran expulsar de su seno a Zhenli Ye Gon.

"Lo hemos resentido como familia, pero creemos que hasta el último de los condenados tiene derecho a salvarse.

"Nosotros somos los más sorprendidos con la noticia de su presunta actividad criminal. Convivíamos con ellos desde hace años y siempre se comportaron de forma honorable."

Sentado en la mesa de uno de los restaurantes típicos ubicados en la calle de Dolores, el corazón del Barrio Chino en la capital de la República, reconoce que en toda familia hay una oveja negra, "pero como en toda familia tenemos que estar unidos, la solidaridad es importante, ya que es uno de los valores chinos primordiales".

La familia de Bravo Quijas, al igual que la de los Ley, llegó a territorio mexicano hace más de un siglo y enfrentó el rechazo de la sociedad.

Por ello, dice, debieron esforzarse en sobresalir en el ámbito comercial.

Quijas admite que el dinero es importante y ayuda, pero no es un valor fundamental para su cultura, por lo que no se explica el proceder de sus connacionales en el caso de la seudoefedrina.

El líder de la comunidad china, que agrupa a unas 3 mil familias, según datos del gobierno capitalino, espera que esto no dañe la imagen de este sector hacia afuera.

Recordó que los chinos son gente trabajadora que se han convertido en fuente de empleo para muchos mexicanos y no sólo en competencia como algunos critican.

Precisó que tan sólo en los 22 comercios que conforman el Barrio Chino al menos 70% de los trabajadores son mexicanos.

Sergio Ley coincide: "El chino es un pueblo trabajador, muy disciplinado, y eso se refleja en el respeto que se debe a los sistemas establecidos, entre ellos el legal".

Otra característica que, afirma, ha sido el origen de actitudes xenobóficas en su contra es que el chino "tiene una capacidad extraordinaria para la acumulación de capital, porque no concibe que haya otra fórmula mágica para hacer riqueza que a través del ahorro".

Las cifras avalan esta virtud financiera. De acuerdo con datos del Buró Nacional de Estadísticas de China, ese país tiene una tasa de ahorro de 47% de su PIB, y según datos del Banco Mundial, China ocupa el segundo lugar de entre los principales 40 países ahorradores del mundo. Curiosamente, sólo debajo de otro pueblo en expansión, que es Argelia.

De acuerdo con información de la Cámara de Diputados, existen en el país 278 empresas de capital chino, totalmente legales, dedicadas a rubros del desarrollo industrial, que aportan capital y conocimiento tecnológico a México.

Incluso se acaba de fundar el Centro de Comercio Chino, en el que se gestionan y promueven relaciones comerciales con México. Su edificio está ubicado en la calle Humboldt, en el centro histórico del Distrito Federal, a cinco cuadras del Barrio Chino, y en su entrada se recibe a los visitantes con una petición: "Antes de entrar, por favor limpie sus zapatos".

(Con información de Julio Alejandro Quijano)



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