09:54 Sudorosos pero contentos y al mismo tiempo retrasados, la mayoría de los integrantes del gabinete de Desarrollo Sustentable del Gobierno del Distrito Federal cumplieron con el primer día del programa para utilizar bicicleta, ordenado por Marcelo Ebrard, con un saldo de revelaciones y buenos augurios.
Armando Quintero, secretario de Transporte y Vialidad (Setravi), se le reveló la idea de comparar la política con el ciclismo y desde su casa en la colonia Del Valle hasta un hotel cercano al Centro Histórico, concluyó "que la derecha es peligrosa porque frena las cosas, que la izquierda hay que saber utilizarla para no caerse y que lo más importante es saber pedalear y no perder nunca el paso".
Para Guillermo Calderón, director del Sistema Metrobús, la mañana fue positiva y al grito de "¡sí se pudo!" llegó a las puertas del hotel Sheraton frente a la Alameda Central ya vestido para la reunión de Gabinete y convencido de que ésta es una buena opción, de que usar la bicicleta es bueno para todos y que no fue una obligación.
Pero el único tempranero del gabinete fue Arturo Aispuro, titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), quien al filo de las 07:00 horas, con la oscuridad a cuestas, con pants y casco y acompañado de tres funcionarios de la dependencia, encontró que esta práctica debe extenderse pero también descubrió que los carriles confinados al Metrobús no sirven para andar en bicicleta y que será necesario adecuar algunos pasos peatonales para poder pedalear como se debe.
Aispuro fue el único que llegó antes de las 08:00 horas en la que inició la reunión de Gabinete. Hasta le dio tiempo de cambiarse y salir a la calle en traje gris para saber qué había pasado con los demás funcionarios que no llegaban.
Quien de plano se siguió de frente, escoltada por seis acompañantes, fue Martha Delgado, secretaria de Medio Ambiente, enfundada también en pants con un chaleco verde fosforescente y casco azul.
Ante el grupo de fotógrafos y reporteros que la esperaban en la rampa del Sheraton, la titular de Medio Ambiente sonrió, siguió pedaleando y volteó a decir "es en el zócalo, me voy al zócalo", y siguió de frente sobre avenida Juárez.
La reunión comenzó con un Armando Quintero sudoroso y que se fue quitando el chaleco y el casco para entrar rápido al lobby del hotel.
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