13:39 Irak vivió hoy una nueva jornada de violencia, en la que más de 110 personas murieron y casi 130 fueron heridas durante un atentado suicida en un mercado del noreste de Bagdad y la explosión de cuatro carros bombas al norte de la capital.
En un mercado del barrio sunnita de Shaab de Bagdad, un suicida hizo explotar los explosivos que llevaba consigo, causando la muerte de al menos 60 personas, la mayoría de la rama sunnita del Islam.
Otras 25 personas resultaron heridas en ese atentado, según fuentes policiales que temen que la cifra de víctimas aumente dado la gravedad de muchos de los lesionados que habían acudido a hacer sus compras en vísperas de los rezos de los viernes.
Casi al mismo tiempo, tres carros bombas conducidos por suicidas explotaron casi de manera simultánea en la ciudad de Khalis, también de mayoría sunnita, a unos 80 kilómetros al norte de la capital iraquí, con un saldo de 50 muertos y más de 80 heridos.
La policía iraquí informó que un coche bomba estalló cerca de un banco, otro cerca de una mezquita, el tercero en un puesto de las fuerzas de seguridad y el cuarto cerca de un tribunal de Khalis, en la provincia de Diyala.
La ciudad de Khalis es escenario de frecuentes enfrentamientos entre insurgentes sunnitas, milicianos chiitas y tropas estadunidenses e iraquíes.
Otra explosión se registró en la zona de Suq Shalal, en el norte de la capital iraquí, donde tres personas murieron y seis más fueron heridas.
En el sur de Bagdad, al menos tres personas murieron y 13 resultaron heridas al estallar un carro bomba en Mahmudiya, ubicada en el llamado "Triángulo de la Muerte" , uno de los feudos de la insurgencia sunita.
Además, nueve cohetes de mortero fueron lanzados por la insurgencia iraquí en zonas residenciales en Bagdad, sin causar víctimas.
El recrudecimiento de la violencia en Irak tiene lugar a dos días de un doble atentado en la ciudad de Tel Afar, en el noroeste de Bagdad, en la frontera con Siria, que ha dejado hasta ahora más de 140 muertos.
La violencia persiste en Bagdad y otras ciudades iraquíes a pesar de la presencia de miles de soldados estadunidenses e iraquíes en todo el país, en una gran operación de seguridad destinada a frenar la insurgencia y los enfrentamientos sectarios.
La jornada violenta de este jueves coincidió con la toma de posesión del nuevo embajador de Estados Unidos en Irak, Ryan Crocker, quien afirmó que asumía la "misión diplomática más crítica" de su vida".
En un breve discurso ante el personal de la misión a su cargo dentro de la fortificada Zona Verde, Croker dijo " ustedes son los héroes del país, en el auténtico sentido de la palabra".
El nuevo embajador, de 57 años y quien sucede a Zalmay Khalilzad, consideró que el gobierno iraquí debe tomar " todas las medidas necesarias para unir al país", en alusión al enfrentamiento entre chiitas y sunitas.
sgf