10:06 El polígrafo argentino Jorge Luis Borges (1899-1986) fue "un mago" transformador de la lengua que con sus artilugios literarios supo mostrar las "posibilidades casi infinitas" de la palabra, afirmó la víspera el crítico y escritor Emmanuel Carballo.
Carballo editó hace 50 años la primera versión del Manual de zoología fantástica, escrito por dicho autor sudamericano, para el Fondo de Cultura Económica en México.
Al participar en la conmemoración de esa efeméride, dijo que bajo el tamiz del también autor de El Aleph, el lenguaje "de la calle" se convierte "en un lenguaje que no es para los cristianos que van a comulgar, sino para los lectores que van a las librerías y compran un libro".
Indicó que "de lo que es la prosa, de lo que es el español, Borges es un mago, es un transformador de la materia prima y producto elaborado y de las posibilidades casi infinitas de lo que es una lengua cuando se le ejercita", por lo que afirmó que nombrar a Borges "es decir literatura".
El autor recordó además que hace medio siglo, en 1957, pidió al poeta Alí Chumacero, quien trabajaba en la citada editorial en aquella época, hacerse cargo de la publicación del libro de Borges, quien en aquel entonces ya era un escritor consagrado.
Por su parte, Joaquín Diez-Canedo, gerente editorial del FCE, señaló que el libro fue editado en México con una tirada de 10 mil ejemplares cuando Borges tenía alrededor de 60 años y comenzaba a quedarse ciego paulatinamente, además, sus obras completas ya estaban preparándose.
El texto, que de acuerdo con el escritor sudamericano pretendía ser uno de los primeros en su género, está compuesto por la descripción de 82 seres fantásticos, elaborados por Borges a partir de diversos referentes reales e imaginarios.
En ese libro, señaló Carballo, "la realidad está entreverada de fantasía, los animales `monstruosos' de este libro fueron creados entre la combinación de elementos de seres reales, posibles, de ficción, que son resultado de ensoñaciones de novelista".
El texto, elaborado en conjunto por Borges y su compatriota Margarita Guerrero, agregó, "está construido sobre bases reales, el producto, los productos, los 82 animales que Borges nos ofrece pertenecen al reino del sueño, el libro es una especie de parque zoológico onírico".
En su elaboración, explicó, el argentino recurrió a las más diversas fuentes, que incluyeron desde textos y tradiciones orientales y occidentales, relatos del pasado y del presente, así como versiones comprobadas y apócrifas y trabajos literarios y mágicos que lo convierten un texto "lleno de ficción".
En su Manual, enfatizó, "Borges expone las afinidades y discrepancias antiguas entre los historiadores y la fauna fantástica acerca de determinados animales, pero además toma partido y dice cuál es la configuración exacta de cada animal", en donde el mérito reside en la estructura y en los datos que emplea en cada ocasión, a través de su peculiar visión.
De su pluma, afirmó, "nace un volumen coherente, bello, con animales concebidos con sensibilidades silentes, de distintas latitudes y tiempos; animales regionales, nacionales y universales; terrestres, marítimos y anfibios; complicados y simples; simbólicos y no simbólicos; físicos y metafísicos; animales, en fin, que corresponden a los distintos momentos de la historia".
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