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Toño Esquinca analiza dejar la radio y a su muchedumbre

El locutor de Mix 106.5 asegura que su inquietud en este momento es asumir nuevos retos, por lo que evalúa, con el consejo de sus ángeles y sus escuchas, el mejor momento para decir adiós
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Toño Esquinca analiza dejar la radio.

Ciudad de México | Miércoles 21 de marzo de 2007 Redacción ELUNIVERSAL.com.mx | El Universal00:07

Con casi cuatro años de éxito radiofónico en la estación Mix 106.5 de FM y con un millón y medio de radioescuchas que ha logrado cautivar gracias al entusiasmo con el que hace su trabajo y a los mensajes positivos que transmite, Toño Esquinca se enfrenta hoy al dilema de dejar la radio en el punto más alto de su carrera.

En entrevista que concedió a ELUNIVERSAL.com.mx luego de participar en una charla en línea con los usuarios, Esquinca confirmó su intención de dejar la radio para emprender nuevos retos en campos ajenos a los medios de comunicación.

Aclaró, no obstante, que esto no es algo que piense realizar en lo inmediato e incluso dijo que parte de la decisión de alejarse del programa dependerá del público, pues es él quien decide si se queda o se va.

Lo que sí tiene muy claro es que en la vida se abren y cierran ciclos “y hoy mi inquietud es asumir nuevos retos”.

Argumenta Esquinca que no cree en quienes permanecen 10 años frente a los micrófonos haciendo lo mismo y remata con la sentencia de que “si yo hiciera eso me sentiría estancado”.

Reacio a hablar sobre lo que sería su vida lejos de los micrófonos, sólo accede a compartir que emprendería otros proyectos fuera de los medios, cosas más personales y que no tengan que ver ni con radio ni con televisión ni con prensa. Acepta, asimismo, la posibilidad de que requiera sólo poner un alto para luego retomar el camino.

La difícil decisión

Vinculado al Grupo Acir desde el inicio del proyecto radiofónico de La muchedumbre hace cuatro años, Toño Esquinca niega que su relación con la empresa sea mala. Por el contrario, asegura que más que un vínculo laboral, lo une a la familia Ibarra una relación casi familiar.

No obstante, deja en claro que se inclina más por la necesidad de cerrar círculos y buscar nuevos objetivos relacionados con aspectos personales.

Instalado en el tercer lugar de rating en la radio y con la cifra mágica de un millón y medio de escuchas, según él mismo comenta, Toño Esquinca acepta que necesitará de valor para cuando decida despedirse de los micrófonos en un punto tan alto.

“Sí será difícil, pero no es algo que no pueda hacer”, indica para luego puntualizar que tener poder, placer y fama nunca fue algo que buscara. “No quiero vivir para eso –subraya— y luego perderme buscando dos puntos de rating, que hay quienes para lograrlo son capaces de prenderse fuego”.

Mejor, acorde con su filosofía, dice que su objetivo es moverse como el agua, que es vida, pero cuando se estanca termina por contaminarse.

Además, reitera que al establecer contacto con sus escuchas está cumpliendo una misión que le marcaron sus ángeles y serán ellos, junto con su auditorio, quienes decidirán cuando se separa de la radio.

La actitud positiva como norma

Respecto a la estrategia que desarrolla para mantener una actitud positiva durante su programa, para no bajar la guardia nunca y darle un toque novedoso a su propuesta radiofónica, Toño Esquinca comenta que todo radica en el respeto que le da al público porque “finalmente es la gente la que impone el ritmo”.

“Es el público quien hace el programa, quien maneja los contenidos, ya que una llamada puede cambiar el tema por completo de un día a otro, sin importar que las secciones sean las mismas siempre”.

En cuanto al impacto que tiene su programa en el público infantil, expuso que ese “es un regalo de Dios”, toda vez que su auditorio original no era infantil, por lo que considera como una “bendición” haber podido llegar a un sector tan difícil como es el de los niños.

Cuestionado sobre cómo ve el futuro de los comunicadores, refirió que espera que los nuevos egresados de las universidades se enfoquen más a cuestiones del corazón y dejen de lado los mensajes intelectuales, pues para llegarle a la gente hoy “hay que transmitir mensajes que apelen a los sentimientos, a las emociones para así contrarrestar el bombardeo de mensajes, slogans, frases, que nos saturan la mente.

fllq/jcm



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