09:44 El cadáver del ex vicepresidente iraquí, Taha Yasín Ramadán, ejecutado esta pasada madrugada, fue sepultado la tarde de hoy en la tumba donde se encuentran inhumados los restos del depuesto presidente de Irak, Saddam Hussein.
El cuerpo de Ramadán, envuelto con la bandera de Irak, fue enterrado en la aldea de Auya, localidad natal de Saddam, ubicada en la provincia de Salahedin, al norte de Bagdad, tras una ceremonia fúnebre en las que participaron alrededor de mil 500 personas, precisó una fuente que declinó identificarse.
Según su relato, el cadáver del ex responsable iraquí fue trasladado a ese pueblo en una caravana de coches policiales desde la ciudad de Tikrit, a donde llegó el cuerpo desde Bagdad en un helicóptero estadounidense.
Los restos mortales fueron acompañados por Badr Awad al Bandar, uno del los abogados del equipo de su defensa en el juicio que lo condenó a muerte, explicó la fuente.
El general de brigada Yasem Mohamed, subcomandante de la policía de la provincia de Salahedin, de la que Tikrit es su capital, y de la que Auya se ubica a 10 kilómetros, dijo anteriormente que "el gobierno de Salahedín ha sido informado de que el cuerpo de Ramadán llegará a una base militar cerca de Tikrit en un helicóptero norteamericano".
Por su parte, Sheikh Ali al Nada, jefe de la tribu de Bu Naser a la que perteneció Saddam afirmó que "la hija mayor de Saddam, Raghad, ha dado el permiso para enterrar a Ramadán en el mismo sitio que su padre".
En ese lugar, también se encuentran los cuerpos de los dos hijos del ex presidente iraquí, Udai y Qusai, su nieto Mustafa, su hermanastro Barzán Ibrahim Al Hasan y el jefe del tribunal revolucionario Awad Al Bandar, que envió a la horca a 148 chiitas en 1982 por encontrarlos culpables del intento de asesinato de Saddam Hussein.
Ramadán, que fue el número tres del régimen de Saddam Hussein, fue declarado culpable por el llamado "caso Duyail" por la muerte de 148 chiitas en la localidad de Duyail en 1982 y que fueron procesados en juicios sumarísimos por su participación en un intento frustrado de asesinato del entonces presidente Saddam Hussein.
Durante su proceso, Ramadán se declaró en todo momento inocente y negó cualquier implicación en ese caso.
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