De niño, el escritor y actual director de Canal 22, Jorge Volpi, sufrió de asma, padecimiento que lo mantuvo lejos de la calle y del ejercicio físico, pero le dio a cambio horas de lecturas inolvidables en los mundos de horror y misterio de Edgar Allan Poe. Tal vez por eso su temor personal más íntimo es a una enfermedad larga; en contraste, sus miedos racionales son a la intolerancia, al racismo, a la barbarie que anida en todo ser humano.Su madre le contagió la pasión por series televisivas de misterio como Misterio en su casa y Hora marcada, que veía a escondidas de su padre, un médico que llenó a sus hijos de los juguetes que él nunca tuvo, y les compartió su gran amor por la literatura, la cultura y el arte. Volpi siempre ha dicho que su padre "es un gran lector aficionado a la novela francesa del siglo XIX".
El autor de una trilogía sobre el siglo XX: En busca de Klingsor, El fin de la locura y No será la tierra, que escribió en 10 años y que suman más de mil 600 páginas, sabe que su personalidad está marcada por el asma infantil, los programas de televisión, 18 años en colegios maristas y su participación en la Generación del Crack, junto con Ignacio Padilla, Eloy Urroz, Vicente Herrasti, Pedro Ángel Palou, Alejandro Estivill y Ricardo Chávez Castañeda.
Su ficción no es nada optimista, incluso suele ser catastrófica, debido tal vez a que siempre ha querido "escribir novelas de ideas, cuya trama y personajes involucren a un lector inteligente y lo muevan a la reflexión". Sin embargo, se considera un hombre que no se toma la vida tan en serio sino con mucho humor, dos de sus personajes favoritos fueron La pantera rosa y Don Gato.
Su padre es hijo de un italiano, eso hizo que desde niño Jorge Volpi tuviera la sensación de pertenecer a México pero también a otro lugar muy lejano que nadie conocía. Fue un niño consentido a quien nunca se le impidió ver televisión, pasaba horas viendo caricaturas y series, "dirán que señalo esto porque ahora dirijo una televisora, pero siempre he dicho que la televisión bien utilizada, complementada con educación familiar, es buena, a mí me llevó a dos temas que me apasionan: la ciencia y la literatura".