María R. Linares
El Universal
Ciudad de México
Lunes 05 de marzo de 2007
10:28 Audrey Hepburn implantó su estilo en el cine y pasó a la historia enfundada en un vestido negro de Givenchy y accesorios con perlas y diamantes, definiendo un icono de la elegancia en la película Desayuno en Tiffany’s. De belleza indiscutible, lucía su cabello oscuro y su mirada profunda, así como su exquisita delgadez y su andar elegante.
Llevaba la aristocracia en la sangre, como hija de la noble holandesa Ella Van Heemstra y del banquero inglés Joseph Hepburn-Ruston. Si bien vivió las carencias de la Segunda Guerra Mundial, adquirió el buen gusto, tanto en Holanda como en Inglaterra. En Londres estudió en los mejores colegios, aprendió danza y, más tarde, trabajó como modelo.
A fines de los 40 se inició en el cine con el filme holandés Nederlands in 7 lessen. Sin embargo, la película que marcó la proyección de su personalidad fue Vacaciones en Roma, de 1953.
Conquistó al mundo con su hermosura. Cientos de jóvenes imitaron su cabello corto y el flequillo perfilado justo por encima de las cejas para dar énfasis a sus ojos. Impuso un canon de belleza refinado y natural que se alejaba de las curvilíneas estrellas de cine hollywoodense, como Marilyn Monroe, Jane Russell y Jane Mansfield.
VESTIDA POR GIVENCHY
El mito Hepburn quedó enlazado al de Hubert de Givenchy, uno de los grandes diseñadores del siglo XX que imprimió un toque de glamour a las prendas de la actriz. La mancuerna se dio de forma instantánea.
Givenchy creó vestidos, blusas y pantalones de pureza y perfección en cada línea, sin adornos, convirtiéndose, sin saberlo, en precursor de un estilo minimalista.
Confeccionó para su musa la blusa “bettina”, usada en Sabrina en la escena en la que baila con Humphrey Bogart y William Holden. El estilo vanguardista de la camisa permeó pronto en el mundo de la moda.
“Bettina” fue creada con tela de camisa masculina, tenía el cuello abierto y las mangas con bordados británicos. Sin embargo, el look que ha inspirado a varios diseñadores durante décadas es el vestido petite robe noire, utilizado en Desayuno en Tiffany’s, de Blake Edwards.
Audrey aparece con un sombrero de campana en gasa a juego con un vestido de tubo negro, hecho a mano en seda, con los hombros descubiertos y un escote en la espalda.
DIAMANTES ALTRUISTAS
Hepburn es un símbolo de la moda. Impuso gafas y perlas y la elegante austeridad en el arreglo, así como el cabello corto y el uso de sombreros. Sin embargo, brilló por ser una mujer comprometida con causas nobles.
Colaboró con la Unicef desde 1955, con donaciones y presencia en eventos, hasta convertirse en “Embajadora de buena voluntad”.
Audrey Hepburn murió en 1993. Tres meses antes de ello y pese al avanzado cáncer de colón, realizó un viaje a Somalia. Fue un acto que Unicef le agradeció muchas veces. Incluso en las oficinas de la organización se erigió una estatua en su honor. Aún en su ausencia la actriz siguió ayudando. Su vestido negro de Givenchy fue subastado en diciembre pasado por 607 mil 720 euros (casi 9 millones de pesos). La casa Christie’s, calificó la suma como histórica.