14:55 La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) resaltó la necesidad de realizar mayores esfuerzos conjuntos entre todos los sectores de la sociedad para combatir la creciente violencia en el país, pues ésta está creando una imagen de desestabilización que afectará las inversiones extranjeras y con ello evitará llegar a objetivos como la creación de empleos.
En tal sentido, los obispos del país subrayaron la importancia de transformar las estructuras sociales, ante lo cual debe aprovecharse la renovada voluntad política para encarar las reformas institucionales que tanto apremia, lo cual debe hacerse sin miedo a los cambios y superando condicionamientos del pasado.
"Los acontecimientos políticos que hemos vivido en los últimos meses nos han hecho más sensibles a la necesidad de trabajar para erradicar la corrupción, la ignorancia y las profundas desigualdades sociales", señalan los obispos, a través de un pronunciamiento firmado por Carlos Aguiar, presidente de la CEM.
En tal sentido, los obispos Lázaro Pérez de Celaya; Teodoro Pino, de Huajuapan, y Faustino Armendariz, de Matamoros, coincidieron en la urgencia de que se realicen las reformas estructurales que el país requiere, como la fiscal, energética y laboral.
Los purpurados, miembros del Consejo Permanente de la CEM, dieron a conocer la postura de ese órgano ante la necesidad de transformar las estructurales sociales, en lo cual, señalaron el obstáculo que puede representar para ello la violencia en el país.
Lázaro Pérez, sostuvo que es una realidad que el problema de la violencia creada por el narcotráfico derive en desestabilización, pues es evidente que mientras se ataca ese fenómeno se ve la fuerza que tienen los grupos que forman parte de la delincuencia organizada.
Fautisno Armendariz, de Matamoros, insistió en que se deben implementar mayores medidas para atacar ese flagelo, y es un buen paso, los operativos que realizan diferentes instituciones para el combate frontal a la delincuencia.
Paralelamente a esto, la CEM manifestó la voluntad de sus más de 100 integrantes de sumarse a la construcción de un país más humano, más justo y equitativo.
Para ello, se requiere entre otras cosas, que se incremente la responsabilidad y participación de los ciudadanos, así como crear espacios de encuentro, diálogo y reflexión en los que se logren los consensos que sirvan de cimiento a la unidad dentro de la legítima diversidad.
"Los mexicanos requerimos un modelo de desarrollo que, cuidando la riqueza y el equilibrio de nuestro ecosistema, sea capaz de integrar los avances técnicos, científicos y económicos con una visión auténticamente humana que garantice calidad de vida y del medio ambiente para todos".
grg