00:10 Un extraño empieza a acoplarse en el Tri. Aunque tiene el corazón mexicano, o al menos ha decidido pintar su corazón de verde, blanco y rojo, Nery Castillo nunca ha jugado para el balompié nacional, solamente lo hizo su padre (del mismo nombre) para el Atlético Potosino, en la década de los 80, tiempo en el que nació el actual delantero del Olympiakos de Grecia, para ser exacto, el 13 de junio de 1984.
Ese golpe de suerte, ese momento crucial en el que el cielo huasteco fue testigo de su llegada al mundo, es lo que hoy le permite a Nery Castillo vestir, sudar y defender la playera tricolor. Es más el sentimiento, la motivación y las ganas lo que llevan a esta figura de sangre uruguaya e italiana, a jugar para la Selección Mexicana, que ahora dirige Hugo Sánchez.
Nery Castillo creció en Uruguay y es en esta tierra sudamericana donde también tocó sus primeros balones. En 1999 debutó con el Danubio y más tarde fue transferido al Olympiakos de Grecia, en donde puso al descubierto su magia goleadora.
El ex técnico del Tri, Ricardo La Volpe fue el primero en ponerle el ojo, incluso de convocarlo a la selección Sub-20, luego de que Nery se negara a participar con la selección uruguaya, pero el delantero decidió no acudir al llamado del estratega argentino, quien poco a poco dejó a Castillo en el olvido.
Pero la ilusión de tener a la figura del Olympiakos en la plantilla mexicana, nació nuevamente con Hugo Sánchez, quien por lo pronto, ya lo tiene en sus filas, a pesar de que el mexicano, irónicamente, nunca ha tocado un balón en México o entre mexicanos.
Por lo pronto, este jugador “extraño” se vestirá de ver y promete garra y lucha para defender los colores del equipo nacional.
gdh / jcm