12:46 Las declaraciones de Felipe Calderón a 45 días de haber asumido la Presidencia de México en torno a que el país se encuentre "en orden y en paz, con tranquilidad y certidumbre”, es un intento de tranquilizar a los intranquilos, pues la prueba de que no hay tranquilidad es que está queriendo decir que hay tranquilidad, señala Ricardo Raphael, analista de EL UNIVERSAL.
Para el también profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), el nuevo gobierno debe estar preocupado, “existen apostadores, campesinos y especuladores que le están midiendo las aguas al gobierno”.
Los especuladores y el crimen organizado, explica, “también midieron al gobierno antes de su toma de posesión y éste les respondió con los operativos de seguridad del mes de diciembre”.
Ahora los especuladores de precio también están probando los alcances del equipo de Calderón y comprueban si es capaz de reaccionar a estos embates que no solamente pasan por la tortilla, sino también por el jitomate, la cebolla y una serie de productos de la canasta básica, precisa el analista.
“Felipe Calderón debe estar muy intranquilo y frente a ello manda señales y declaraciones de estabilidad y de contento, pero la realidad es diferente. Si el gobierno no puede enfrentar a los especuladores provengan de donde provengan la intranquilidad se extenderá y esa será la nota de esta semana”, asegura el experto.
eca