09:32 El economista Rafael Correa, quien asumió hoy la presidencia de Ecuador, es un político de 43 años graduado en el extranjero que se autodefine como un "católico de izquierda" y promete refundar las instituciones de Ecuador.
Correa, quien se consolidó en el escenario político durante su breve paso por el Ministerio de Economía, rindió juramento este lunes como presidente ecuatoriano tras ganar la segunda vuelta de noviembre pasado con el 56.69% de los votos válidos.
El doctor en Economía por la Universidad de Illinois, quien cuenta con una larga carrera académica, irrumpió en el escenario político nacional apenas en abril de 2005, durante la crisis que desembocó en la caída del presidente Lucio Gutiérrez.
El izquierdista superó en las urnas la propuesta del multimillonario empresario bananero Alvaro Noboa, con la oferta de impulsar una Asamblea Constituyente que permita refundar las instituciones del país y terminar con la inestabilidad política.
La manifiesta cercanía de Correa con Chávez ha llevado a sus enemigos a acusarlo de recibir financiamiento de Venezuela, lo que él negó a la largo de su campaña presidencial, aunque reconoció su amistad con el controvertido mandatario sudamericano.
"Hay una serie de comentarios de que Chávez financia nuestra campaña y que yo voy a ser otro Chávez. Es parte de una campaña sucia que felizmente no da el más mínimo resultado. Mientras más nos calumnian, más crecemos, así que no me preocupa", dijo Correa.
En su Plan de Gobierno figura como punto uno la "Revolución Constitucional" , que implica convocar a una Asamblea Constituyente para establecer una nueva Carta Magna que impulse una reforma a las instituciones del Estado, algo similar a lo que hizo Chávez.
Hasta la caída de Gutiérrez, en abril de 2005, Correa era conocido como un prestigiado consultor económico crítico de la ortodoxia neoliberal y como catedrático de la exclusiva universidad privada San Francisco de Quito.
Este maestro en economía por la Universidad de Lovaina, donde conoció a su esposa, la belga Anne Malherbe, destacó por su activa participación en las marchas que derivaron en la caída de Gutiérrez, cuyo sucesor, Alfredo Palacio, lo nombró ministro de Economía.
Desde ese cargo, sus críticas públicas y radicales contra las multinacionales y su decisión de acabar con un fondo de ahorros petroleros públicos destinado a la recompra de deuda externa privada captaron la atención del país.
Correa duró apenas tres meses como ministro de Economía, pero ese lapso bastó para que muchas organizaciones que participaron en las protestas contra Gutiérrez encontraran en él al representante de un pensamiento económico y político alternativo.
"Correa presidente" , coreaban sus seguidores cuando renunció, para luego recorrer el país haciendo una campaña proselitista que desembocó en su postulación a la Presidencia por parte del movimiento Patria Altiva y Soberana (País) , que él fundó.
En forma previa, Correa intentó una fallida alianza con el líder indígena Luis Macas, también candidato presidencial, lo que le llevó a elegir como su compañero de fórmula a Lenin Moreno Garcés, un administrador público con parálisis en sus piernas.
Correa sostiene que, en rigor, a pesar de su larga carrera académica siempre ha sido político, y que esa vocación nació en su juventud tras hacer labor social en una comunidad indígena de la provincia andina de Cotopaxi, donde aprendió quechua.
De acuerdo con el economista, las políticas neoliberales sólo agravaron los problemas del país, al punto que el desempleo se elevó de 6.0%, en la década de los 90, a 12.0%, al igual que también aumentó la pobreza.
"Hay una rebeldía latente y los ecuatorianos quieren decir basta" , dijo en su campaña el político, quien agregó que el pueblo desea un "cambio profundo, radical y rápido, con su participación directa", porque la democracia representativa se está agotando.
Además de la Asamblea Nacional Constituyente, Correa propone una "Revolución Social" mediante la cual garantizaría el acceso gratuito a la educación y a la salud a todos los ecuatorianos y mantendría subsidios al gas y la electricidad.
También anunció una "Revolución Soberana" que priorizará la integración latinoamericana y rechazó el Plan Colombia que instrumenta el gobierno del vecino país contra la guerrilla y el cual tiene un fuerte impacto en la frontera común.
Correa, quien habla de manera fluida inglés y francés, rechazó la base militar de Manta, donde operan efectivos estadunidenses, y el Tratado de Libre Comercio (TLC) que negocia Ecuador con Washington, pues se dice contrario al "bobo aperturismo" .
Además, dijo que renegociará los contratos petroleros para aumentar la participación del Estado en esa industria estratégica y fortalecerá a la estatal Petroecuador, ahora en situación crítica.
Otros puntos de coincidencia con Chávez son su propuesta para revocar el mandato de los dignatarios de elección popular y la elección de diputados por distritos a fin de acabar con la "partidocracia" tradicional, tanto de derecha como de izquierda.
Como parte de su estrategia de reforma política, Correa y su movimiento País se abstuvieron de presentar candidatos a diputados, con la expectativa que convocar a la Asamblea Constituyente y centrar allí toda su fuerza.
Analistas políticos sostienen que el programa de Correa, que implica un "cambio de modelo" de desarrollo, sumado a su locuacidad y su lenguaje directo, explican la alta popularidad de su candidatura y su pase a la segunda vuelta de este domingo.
Sus adversarios, sin embargo, lo tildan de populista y se esfuerzan por subrayar sus vínculos con el presidente de Venezuela, aunque él ha rechazado que busque imponer en este país el modelo de la Revolución Bolivariana impulsado por Chávez.
rcr/grg