17:01 El gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, formalizó hoy su solicitud de que el Ejército ayude a la policía a mantener el orden público y controlar una ola de violencia que la semana pasada costó la vida a 25 personas.
Cabral oficializó su solicitud en una carta dirigida al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien el pasado lunes, durante su investidura para un segundo mandato de cuatro años, calificó lo ocurrido en Río de Janeiro de "terrorismo" y dijo que se hará "todo lo necesario" para garantizar la paz en la ciudad.
La posible salida de las tropas del Ejército a las calles de Río de Janeiro forma parte de un plan que pretende arrinconar a bandas del narcotráfico que, entre el jueves y el domingo de la semana pasada, atentaron contra decenas de comisarías y autobuses de transporte público.
En el más cruento de esos ataques, ocho personas fueron quemadas vivas en un autobús incendiado por presuntos narcotraficantes, que no permitieron que los pasajeros abandonasen el vehículo.
Además de pedir el auxilio del Ejército, Cabral y las autoridades nacionales de seguridad acordaron que una fuerza especial reforzará la vigilancia en los límites del estado de Río de Janeiro, a fin de impedir la entrada de armas y drogas.
Esa tarea estará a cargo de la Fuerza Nacional de Seguridad, un cuerpo de elite creado hace tres años y entrenado para actuar en situaciones de violencia extrema.
Cabral también anunció que habrá una coordinación mayor con las autoridades de los vecinos estados de Sao Paulo, Minas Gerais y Espíritu Santo, a fin de establecer métodos de cooperación permanentes entre las policías de esas regiones.
La Fuerza Nacional de Seguridad, que será desplegada en las fronteras con esos tres estados, está integrada por 7 mil 700 efectivos y sólo ha entrado en acción en tres oportunidades.
Dos veces se pidió su ayuda por las autoridades de Espíritu Santo, primero para combatir brotes de violencia similares a los registrados ahora en Río de Janeiro, y luego para sofocar una rebelión en un presidio.
La última misión de ese cuerpo de elite fue a mediados del año pasado, cuando doscientos de sus miembros fueron enviados al estado de Mato Grosso do Sul, también para poner fin a un motín carcelario.
Según Cabral, la Fuerza Nacional de Seguridad se incorporará en forma gradual a la vigilancia de los límites del estado de Río de Janeiro, aunque el gobernador no precisó a partir de cuándo será.
Tampoco se ha explicado cuándo las tropas del Ejército comenzarán a patrullar los alrededores de los cuarteles que existen en Río de Janeiro, como está previsto inicialmente en el plan diseñado por el equipo de Cabral.
La intención del gobernador de Río de Janeiro es que la operación esté completamente desplegada antes de junio próximo, cuando la ciudad será sede de los Juegos Panamericanos.
Dentro de quince días, Río de Janeiro acogerá además la cumbre semestral del Mercosur, que reunirá a los presidentes de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela, miembros plenos del bloque, así como a los líderes de Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, como países asociados.
En esa cumbre también está prevista la participación de Panamá, en condición de invitado.
sgf