El dirigente nacional del PAN, Manuel Espino, aseguró que "a título personalísimo" no está de acuerdo con el impuesto de 5% a los refrescos y aguas carbonatadas.
La propuesta, enviada por el presidente Felipe Calderón Hinojosa, fue aprobada el sábado pasado en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados con el voto a favor de los legisladores panistas.
Ante ello, Espino afirmó que no hay "línea" del PAN porque "no nos corresponde; en todo caso lo que hemos propiciado es que haya un diálogo entre los legisladores y el gobierno federal".
"Tengo la preocupación por el precio de los refrescos, que si bien no es un artículo de primera necesidad, sí es un artículo de primer consumo; la gente más pobre consume refrescos, mucha gente incluso lo hace parte de su dieta básica", dijo.
El dirigente nacional aseveró que "debe hacerse un estudio muy a fondo de cuál es la razón para establecer este impuesto del 5%". Si no se afecta a los más necesitados, "bienvenido".
En la Cámara de Diputados, PAN y PRD están por aprobar el aumento al impuesto a refrescos y cigarros, por considerar que las empresas del ramo tienen la capacidad para atraer dicho costo sin afectar a consumidores.
Sin embargo, aún sigue la duda sobre si los principales partidos en San Lázaro alcanzarán el consenso necesario para sacar adelante el dictamen y enviarlo entonces al Senado.
En la Comisión de Hacienda unos priístas votaron a favor del impuesto a los refrescos, otros se abstuvieron y ninguno lo hizo en contra. El PRD, que había dicho sí, se abstuvo, y el PAN lo avaló por unanimidad.
En el Senado, las bancadas de PRI y PRD esperarán a que se apruebe hoy en San Lázaro el paquete de ingresos antes de fijar una posición final, pero en principio hay desacuerdo con el impuesto a los refrescos.
Hay quienes sostienen que se trata de un producto de consumo popular que no debe gravarse; pero otros opinan que no es un producto nutritivo ni benéfico para la salud de los mexicanos.
La senadora perredista Rosalinda López dice que su bancada aún no define posición. El priísta Carlos Lozano de la Torre dio por hecho que si el dictamen no se ajusta en San Lázaro, será modificado en la Cámara Alta.