13:17 La viuda del escritor argentino Jorge Luis Borges, María Kodama, calificó hoy de “felonía” el libro que recoge los diarios del escritor Adolfo Bioy Casares, que contienen intimidades del que fuera su marido.
El libro Borges recoge las más de mil 600 páginas que Bioy Casares (1914—1999), también argentino, escribió a lo largo de medio siglo sobre sus conversaciones con Borges (1899—1986), su amigo, a quien conoció en 1931.
Se trata de un texto que Bioy empezó a preparar en 1997 con Daniel Martino, su albacea, a partir de sus agendas y apuntes en los que anotó detalles de la vida cotidiana de Borges, sus amores, manías, preocupaciones, controversias literarias o su angustia ante el progreso de su ceguera.
Kodama, que participó hoy en la rueda de prensa con la que se inauguró en la localidad española de Tomares (Andalucía, sur) el ciclo Borges, en torno a un maestro, se refirió a dicho libro y consideró que “sacar detalles personales de alguien cuando no puede defenderse es la peor de las traiciones”.
Kodama dijo que “cuando uno tiene un amigo tiende a bajar la guardia”, y consideró que Bioy actuó “con una gran frialdad” tras una amistad varios lustros.
La escritora dijo que se siente “más que satisfecha” con todos los homenajes que se le están rindiendo a Borges con motivo del vigésimo aniversario de su muerte.
Jorge Luis Borges Acevedo, narrador, poeta y ensayista, nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899 y falleció en la ciudad suiza de Ginebra el 14 de junio de 1986.
Acerca de las posibles simpatías que manifestó su marido hacia los regímenes dictatoriales de Jorge Rafael Videla, en Argentina, y Augusto Pinochet, en Chile, Kodama apostilló que “se debieron a un momento determinado de la historia, porque Borges nunca dejó de decir lo que sentía por miedo a las consecuencias, pero luego terminó arrepintiéndose y así lo expresa en sus diarios”.
Kodama aseguró que “Borges nunca traicionó su forma de ser, aunque eso le valiera perder el Nobel”, un premio para el que fue propuesto en muchas ocasiones y que nunca consiguió, aunque —dijo— “no sintió herido por este motivo, porque no era un hombre competitivo”.
“No ganar el Nobel fue el precio que pagó por la libertad”, consideró la escritora y recordó lo que Borges dijo en una ocasión a uno de sus lectores: “Si me lo dan este año seré uno más en la larga lista, pero, si no, me convierto en un mito escandinavo, en ese hombre que siempre se presentaba y no se lo daban y prefiero ser el mito”.
Sin embargo, lo que sí resaltó su segunda esposa es que su marido nunca recibió un premio internacional en solitario, de hecho, el Cervantes lo compartió con Gerardo Diego en 1979 y diez años antes el Formentor, con Samuel Becket.
goc