22:05 Con una iluminación escenográfica, los acordes de la banda de musical y miles de admiradores, familiares y amigos que lo acompañaron hasta su última morada, Valentín Elizalde Valencia, fue sepultado en la cripta familiar, al lado de su padre, conocido en el medio artístico como Lalo el Gallo Elizalde.
Cientos de flores de todos colores y recuerdos de su madre, Camila Valencia y de su hermanos, Francisco, Jesús y Livia, así como del resto de su familia y admiradores, tapizaron, prácticamente la tumba, del artista victimado.
Una larga cadena humana, calculada en más de veinticinco mil personas, que se formó a lo largo de varios kilómetros para rendir tributo al que consideran uno de sus hijos adoptivos más queridos, dificultó el desplazamiento del cortejo fúnebre, procedente de Jitonhueca, Navojoa, Sonora, de donde este era originario.
El recorrido de la carroza que transporto el féretro de Elizaldo Valencia, El Gallo de Oro, se hizo lento, por el cruce de cientos de admiradores que intentaron en vano ver el cuerpo del artista grupero, asesinado a tiros, junto con dos acompañantes, a la salida de un palenque en la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, la madrugada del sábado pasado.
La ubicación de vallas humanas, colocadas desde mediodía, en varios puntos de esta ciudad, desde el en tronque con la carretera México-Nogales, hasta el cementerio municipal y la parroquia, se convirtieron en tumultos al paso de su cuerpo, lo que obligó a su familia, suprimir, cinco horas después de su programación la misa que se les ofreciera en su honor, por monseñor, Ernesto Álvarez Valenzuela.
Cientos de amigos, familiares y artistas como Poncho Lizárraga, que desde mediodía, esperaban el féretro de Valentín Elizalde, en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario y otros más, en la plazuela de la Independencia, en atrio del templo, donde se instaló un templete con ofrendas florales y enormes fotos del artista victimado, para rendirle un homenaje de cuerpo presente, se vieron desilusionados, con la cancelación de ambos actos.
Los cuerpos de auxilio, como la Cruz Roja y de Protección Civil que instalaron más de veinte centros de atención, en el casco de la ciudad, reportaron que solo se atendieron incidentes leves, como fue desvanecimientos por deshidratación de adolescentes y personas de la tercera edad que permanecieron expuestos al sol por espacio de varias horas.
En esta ciudad, donde paso parte de su infancia, al lado de su padre, Everardo El Gallo Elizalde García, muerto en un accidente vial el 23 de noviembre de 1992, miles de niños, jóvenes y adultos que lo idolatran, colocaron leyendas en los cristales de sus hogares, autos y comercios y tocaron desde muy temprano, en sonidos, ubicados en varios puntos de la ciudad los mayores éxitos del artista.
Desde muy temprano, personal de limpieza de la comuna, aseo todos los accesos y el interior del cementerio municipal, en tanto que miembros de varias bandas de música, se dedicaron a instalar una especie de foro artístico, con un sistema de iluminación, para acompañar con sus notas musicales, la despedida del artista.
rcr