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Felipe Calderón: lograr la legitimidad sólo con hechos

Empezará acotado su gobierno, dicen analistas. Tendrá que dar ´manotazos´ y resultados en el corto plazo, opinan. Además de capacidad para negociar, debe ofrecer tolerancia y mediación
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SERGIO JAVIER JIMÉNEZ
El Universal

Domingo 26 de noviembre de 2006

 

La mañana del 2 de marzo de 2006 será recordada como la fecha en que el entonces candidato presidencial del PAN, Felipe Calderón Hinojosa, dejó entrever su otro yo, el verdadero Calderón, el hombre envalentonado, el que no se deja, el que también grita y responde a las agresiones, aunque después haya que corregir.

Esa mañana Calderón, quien gobernará México por los próximos seis años, llegó al municipio de Amecameca, en el estado de México, en donde encabezaría un mitin. No imaginaba -porque además no había ocurrido durante los dos meses de campaña- que alguien lo increparía de manera directa y que, tal vez, eso se convertiría en el augurio de lo que le espera en su administración: protestas de todos tamaños ante la ausencia de legitimidad, que no de legalidad.

Ese jueves el hoy presidente electo, ya en el templete y en medio del discurso, miró a su izquierda desde donde un joven padre de familia le gritaba e incluso llegó a proferirle algunas ofensas. Calderón, quien se identifica con corridos musicales como el de "La sangre caliente", y que se reconoce a sí mismo como El Hijo Desobediente, respondió de inmediato, a bote pronto y sin pensarlo:

"¡A mí me pueden mandar los saboteadores que quieran, me hacen los mandados! ¡Los corruptos están en su partido, no en el mío!", le dijo el panista al perredista inconforme.

El Calderón envalentonado, el que se identificó en toda la campaña con gallos de pelea o caballos rancheros de carreras, arrancará su administración en medio de una polémica postelectoral ya resuelta por el tribunal en la materia; no así en la sociedad mexicana que, a decir de tres analistas políticos, le restarán legitimidad al inicio de su sexenio, el viernes próximo 1 de diciembre.

Le tocará, coinciden los analistas, un arranque difícil, de retos y de negociaciones para lograr resultados inmediatos ante un casi vacío de poder de la administración saliente.

Duro reto

Mauricio Rossell, doctor en derecho y analista, sostiene que al panista le heredan "un mal escenario; (Fox) le deja el país a Calderón en una crisis política. El país está prácticamente incendiado. Está el caso Oaxaca, el narcotráfico, la delincuencia, la guerrilla urbana, los bombazos".

Y añade: "Calderón es un presidente legitimado por un tribunal, pero hay una parte de la población que se siente agraviada".

El presidente electo, hombre formado en provincia, criado según él mismo en el campo, enfrentará un arranque complicado, dice Jorge Chabat, analista e investigador del CIDE:

"No sé si llamarlo débil; tal vez acotado, pero no tiene la legitimidad ni la fuerza con la que llegó el presidente Vicente Fox. Esas condiciones no se van a presentar en todo el sexenio, tendrá una labor complicada, va a ser un primer año difícil", augura.

Sin embargo, el próximo mandatario mexicano siempre dijo en su campaña estar hecho en la adversidad. Siempre presumió no haber sido el candidato favorito del Presidente; haber arrancado en desventaja la carrera por la Presidencia; el que fue bloqueado y hasta exhibido en público durante su encargo en la Secretaría de Energía, y por ello hoy dice no preocuparle esa desventaja.

En una entrevista anterior, Calderón Hinojosa comentó que las protestas que podrán durar años, no le preocupan.

En campaña decía: "Yo quiero aventarme un tiro con el Peje, con Madrazo y con el giro que me pongan"; hoy, ese tiro se lo "aventará", como él mismo calificó, con la oposición en el Congreso en donde, ya le adelantaron, no le permitirán que rinda protesta como presidente de la República.

Jorge Alcocer, coordinador de Enlace Legislativo del equipo de transición, aseguró que lo que ocurra el 1 de diciembre no marcará la administración del panista.

Calderón -quien a grito pelado en campaña decía: "¡Soy puro Michoacán!", y lanzaba en contra de Andrés Manuel López Obrador: "¡Ya se vio quién tiene salida de caballo ganador y quién llegará de mula vieja!"- tendrá la obligación de dar resultados efectivos en el primer año de su administración, según el mismo Chabat y los analistas Alberto Aziz y Mauricio Rossell.

En entrevistas por separado explican que el país que recibe Calderón se encuentra hundido en una etapa en la que hace falta un liderazgo, donde el Presidente saliente ha desgastado el panorama político y le deja a su sucesor un escenario difícil.

"Arranca con una debilidad estructural y con una amenaza de conflictos en puerta; no va a tener lo que han tenido otros gobiernos, le hará falta el bono democrático, va a ser como un lastre y se verá obligado a dar resultados pronto ante una sociedad que exige hechos", señala Alberto Aziz Nacif, doctor en Ciencias Sociales.

En resumen, añade, Calderón puede ser un presidente legal, pero la legitimidad se la tendrá que ganar con sus hechos.

Por ello, agrega, en este primer año tendrá que actuar en una doble vía: abrir una mesa política para negociar, pero también ofrecer tolerancia, mediación y capacidad de negociación.

Así el presidente electo, el gallero, el retador y el rival en desventaja en las competencias políticas construidas en su concepción de lucha, tendrá que ceder, negociar y reconocer al adversario en su justa medida.

Ya en campaña Calderón dio una muestra de que los errores se tienen que admitir, justo cuando no "levantaba". En esa ocasión dijo en una entrevista de radio: "Sí quiero hacer las cosa mejor de lo que lo he hecho ahora. Lo que tengo que hacer es ponerme las pilas. Creo que las cosas han ido bien pero efectivamente no he avanzado y necesito hacerlas mucho mejor".

Sin margen

El primer año de la administración siguiente será, dice Chabat, muy acotado; Calderón "tendrá que hacer una labor política complicada. El primer año será de ajustes; seguramente los años siguientes serán más fáciles de gobernar.

"Lo difícil puede ser una ventaja porque no va a poder sostener secretarios ineficientes como lo hizo Fox debido a la legitimidad que tenía. Calderón no va a tener margen".

Considera que el presidente electo tiene "más capacidad política y más visión que Fox"; sin embargo, el entorno no es más fácil que en el año 2000.

Para Mauricio Rossell, será necesario que Calderón busque legitimarse a través de "manotazos".

"Habrá que dar algunos manotazos contra la delincuencia, contra el narcotráfico, requerirá de dar resultados pronto", pues de lo contrario el margen se le reducirá.

Así, Calderón Hinojosa, resume Aziz, llegará al 1 de diciembre "muy presionado, lleno de conflictos y obligado a dar resultados en el corto plazo", mientras Rossell advierte que, por ello, se verá obligado a negociar sin convertirse en "rehén de nadie. La agenda legislativa -añade- puede ser un buen comienzo de acuerdo con la oposición".

Este 1 de diciembre, concluyen, será el arranque de una administración que muestre de qué está hecha, tratando de cubrir el espacio que Fox ha dejado ya en su salida.

   

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