15:40 Las autoridades sanitarias de EU acaban de autorizar los implantes de silicona, un producto que llevaba 14 años prohibido a causa de los graves problemas de salud que causó a cientos de mujeres.
Prueba de la incertidumbre que todavía existe en torno a su uso a largo plazo es que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha exigido a las dos firmas de California que los fabrican un seguimiento a nada menos que 40 mil usuarias durante los próximos diez años.
La FDA advirtió, además, que las pacientes probablemente necesitarán al menos una operación adicional, ya que los implantes no duran toda la vida, y habrán de hacerse resonancias magnéticas cada dos o tres años para determinar si la silicona se ha filtrado.
La senadora por California Dianne Feinstein y varios grupos de mujeres mostraron malestar por la autorización, el viernes, de un producto muy problemático.
"Todavía no saben cuánto duran o cuáles son las consecuencias para la salud de los implantes que se rompen. Es absurdo", dijo Amy Allina, directiva de la Red Nacional para la Salud de las Mujeres.
Mientras tanto, muchos especialistas en cirugía plástica alabaron la decisión.
Entre ellos se encuentra Kenneth Phillips, director del departamento de cirugía plástica de Kaiser Permanente en Sacramento, quien dijo que "ya era hora" de que la FDA diera este paso.
La luz verde se produce después de que las dos compañías fabricantes proporcionasen información que ofrece una "seguridad razonable de los beneficios y riesgos", dijo la FDA.
Se trata de un asunto muy delicado, como prueba el hecho de que las autoridades sanitarias rechazasen los implantes para uso estético -no para reconstrucción, es decir para mujeres a las que se extirpó el pecho- en el 2004.
Los implantes de silicona se vendieron durante unos 20 años hasta que en la década de los 80 muchas mujeres se quejaron de rupturas en el producto, lo que produce que la silicona se esparza por el cuerpo.
Estos incidentes desembocaron en investigaciones y una ola de demandas multimillonarias contra los fabricantes que se solucionaron con un acuerdo en 1999.
Siete años antes, en 1992, la FDA decidió prohibir el uso de los implantes de silicona (salvo para reconstrucción), ante los miedos de que su uso pudiera estar relacionado con una gran variedad de enfermedades, desde cáncer hasta artritis.
Ahora su uso podría volver a estar en boga a pesar de que algunos cirujanos advirtieron a la FDA de estudios que indican que el 50 por ciento de los implantes se rompieron en un plazo de diez años.
En 15 años, la tasa de rupturas es de 70 por ciento, y en 20 años 94 por ciento de los implantes de silicona se ha roto.
Estos implantes ofrecen un aspecto más natural que los salinos, que, sin embargo, tienen la enorme ventaja de que, en caso de ruptura, el cuerpo es capaz de absorberlos.
Su aprobación llega en un momento en que la cirugía para aumentar el tamaño del pecho está experimentando un gran crecimiento.
Las estadísticas de la Asociación Estadounidense para la Cirugía Estética indican que el número de mujeres que optaron por operaciones para aumentar el tamaño de pecho se triplicó desde 1997 hasta 2004, cuando alcanzó unas 334 mil.
Una tendencia arriesgada que preocupa a grupos de mujeres como el Centro de Investigación Nacional para las Mujeres y las Familias, que dispone de una web (www.breastimplantinfo.org) con información sobre los riesgos e historias personales de pacientes que optaron por esta medida.
Entre ellas se encuentra Kacey Long, una joven que se puso en manos de un cirujano a los 19 años.
Unas semanas después del procedimiento, Long comenzó a experimentar dolor en los brazos y en las articulaciones y fatiga, hasta el punto de que su familia tuvo que pedir un préstamo de cerca de 7 mil dólares para volver a colocar a la joven en la mesa de operaciones, pero esta vez para deshacerse de los implantes.
El producto estará en el mercado dentro de dos semanas, según dijo el presidente de Allergan, una de las empresas fabricantes. Ahora sólo queda esperar que, al menos, las usuarias se informen adecuadamente antes de inclinarse por este controvertido producto.
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