Iban entrando Emiliano Zapata y su hermano Eufemio a la ciudad de México. Era diciembre de 1914. Eufemio se volvió hacia el líder zapatista y le dijo:"Emiliano, por qué no quemamos ésta silla...".
Zapata se volvió extrañado y le preguntó: "¿La silla presidencial?".
"Sí, porque todo aquel que se sienta en ella se corrompe...".
Esta podría parecer tan sólo una anécdota; sin embargo, señala el historiador y economista Enrique Semo Calev, "fue lo que le sucedió al PAN...".
-¿Por qué?
-Porque fue un partido que luchó por la democracia por muchos años, pero una vez que se sentó en la silla se enfermó y se corrompió.
El 20 de noviembre, sigue, está dedicado a la conmemoración de la Revolución Mexicana. Fecha que tiene mucha coincidencia con la actualidad:
"Su mensaje sigue vivo: todo sistema que excluye al pueblo de los beneficios del desarrollo, es un sistema injusto y cuestionable".
En entrevista con EL UNIVERSAL, Semo Calev comenta que en una revolución "el cambio se acelera por medio de la intervención del pueblo. Puede tomar diferentes formas, pero esa idea de acelerar el cambio en favor de las mayorías sigue vigente como lo estaba hace casi 100 años.
"Sigue vigente también el principio de que los campesinos deben tener un lugar especial en la historia y en el presente de México, y todavía tenemos más de 25% de la población que vive del campo; mucha gente no los ve como un sector necesario".
Otra cosa muy importante, añade, es el principio de la democracia. La Revolución se inició como una revolución política cuyo objetivo era terminar con una dictadura de 36 años. En este sentido las luchas democráticas cambian de objetivo; "hoy no tenemos una dictadura unipersonal, pero sí tenemos serias transgresiones a los principios básicos de la democracia".
Por ejemplo, la transparencia de los procesos electorales, el respeto a los derechos humanos, el acceso a los puestos de gobierno de todos los partidos y todas las fuerzas que forman parte del sistema, asevera.
Y todas estas demandas están vigentes, dice, la lucha por la democracia, la defensa del campesino, la lucha contra los privilegios, aunque naturalmente en términos diferentes a los de 1910.
Durante muchos años, recuerda el historiador, se conmemoró la Revolución Mexicana con el desfile deportivo y con un discurso político que hacía un representante del presidente haciendo una especie de evaluación del país. Lamentablemente, agrega, este discurso fue cancelado primero por Ernesto Zedillo y ahora el presidente Vicente Fox cancela también el desfile.
Para el ex secretario de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, la Revolución todavía está cargada de mensajes muy actuales. Por ejemplo, en el desarrollo económico hay que tener en cuenta a los sectores populares, y toda sociedad que promueve una desigualdad extrema aunque esté en pleno desarrollo económico, crea ingobernabilidad.
Eso -subraya- le sucedió a la sociedad que presidía Porfirio Díaz, ya que fue un periodo de desarrollo económico con los más de 26 mil kilómetros de ferrocarriles que fueron la base del mercado nacional.
Además, compara, en el periodo de Porfirio Díaz hubo un gran crecimiento económico; en cambio, en los últimos 25 años que hemos vivido ni siquiera eso, porque tenemos una economía estancada en lo que se refiere al crecimiento per cápita. Pero el espectro de la desigualdad es muy similar al del porfiriato.
Semo Calev considera que hoy, 20 de noviembre, Andrés Manuel López Obrador "convocará al pueblo de México a protestar contra un fraude electoral".
Y no es nada casual, comenta, porque "hay relación o cercanía entre la Revolución y López Obrador". Y se recurre al principio de la soberanía popular cuando los gobernantes transgreden la ley escrita, transgreden los derechos populares que están dentro de la Constitución.
Al preguntarle sobre la violencia en el país, responde: "Los mexicanos en su inmensa mayoría han demostrado con hechos que quieren cambios favorables para los trabajadores del pueblo. Y todos esos hechos violentos, como el crimen organizado, como las represiones de Oaxaca, preocupan de sobremanera, porque ese no es el tipo de cambio que desea la mayoría del pueblo mexicano", concluye.