Jesús Ortega es claro: sí, el 1 de diciembre habrá un presidente de la República, pero será de facto. A pesar del fraude electoral la izquierda se mantendrá dentro de la vida política, de la lucha electoral, no nos iremos a la montaña, no nos saldremos de la lucha política ni democrática.El portavoz del Frente Amplio Progresista -que aglutina a diputados locales y federales, senadores, alcaldes y gobernadores emanados del PRD, PT y Convergencia- deja claro que Felipe Calderón no será un presidente legal, sino un presidente de facto.
El aguascalentense deja claro que el 1 de diciembre, en el marco de la toma de protesta calderonista, se mantendrá la resistencia civil pacífica pero que de ninguna manera permitirán la "consumación de un fraude" en una ceremonia faraónica que va, dijo, contra la dignidad de millones de mexicanos.
En entrevista con EL UNIVERSAL acepta que el polo movilizado por Andrés Manuel López Obrador debe tomar en cuenta la experiencia de 1988 "y creo que no hay que dar pasos para dilapidar el enorme caudal político que la izquierda en México ha acumulado en estos últimos años".
"Habrá -agrega- un presidente de facto, hemos trazado una estrategia pacífica y estamos participando en las elecciones, estamos preparando nuestra participación en 14 estados para el año que entra. Porque no nos vamos a salir de la lucha política y de la lucha democrática.
"Andrés Manuel hace mítines y actos en los estados, no está en la montaña ni estamos en la montaña, estamos en el cauce político. Participamos en el terreno de la política, pero ni siquiera quieren eso, en el fondo la derecha no quiere oposición ni resistencia, no estamos dispuestos a regresar a un sistema hegemónico, de una sola fuerza", subraya.
El ex diputado y senador, coordinador de la pasada campaña presidencial lopezobradorista subraya que México no estaría en la situación social que vive si el voto ciudadano fuera respetado, "pero neciamente se trata de ubicar a la confrontación en nuestra resistencia al fraude en lugar de localizar la causa en el fraude mismo".
Considera que luego de cinco meses de resistencia pacífica -a diferencia de otros países como Francia, Chile o Hungría, considerados con una democracia más avanzada hay movilizaciones violentas por inconformidad con sus autoridades-, en México no se ha roto ni un cristal. "Deberían darnos una medalla".
"En Oaxaca hay 25 muertos, imagínense que en el conflicto postelectoral hubiera pérdida de vidas humanas. Entonces deberían ponernos una medalla, porque ante el marco nacional hemos contribuido a que se mantenga en una lucha pacífica la estabilidad", comenta el perredista.
Ortega Martínez bromea un poco antes de iniciar la plática en su oficina de Bajío 360. Mira por la ventana del noveno piso, toma un poco de agua y enciende un cigarrillo. Se acomoda la corbata y se pone serio, entonces advierte:
"El 1 de diciembre saldremos a las calles a ejercer un derecho constitucional, no a pelear. El próximo lunes habrá un presidente legítimo que será Andrés Manuel López Obrador y el 1 de diciembre, pues nadie logra legitimidad con un paso de ramas de laurel o rindiendo protesta frente al Congreso de la Unión."
Habrá un mitin el 20 de noviembre en el zócalo de la ciudad de México en el ejercicio de nuestros derechos políticos, en el cual estamos aplicando una estrategia para mantener nuestro rechazo a un fraude electoral que significa una regresión en la vida política del país.
Vamos a hacer un acto simbólico, que no es menor sino de trascendencia política porque un presidente legítimo va a rendir protesta. Habrá una presidencia legítima que será un instrumento de quehacer político para el restablecimiento de lo que llamamos la vida republicana y constitucional.
Ese es el acto, no tendrá significado negativo alguno, en el corto y largo plazo tendrá un significado positivo para la vida del país y el 1 de diciembre en consecuencia es otro acto de esa convicción de rechazo a una imposición contra la nación. Habrá quienes lo minimicen y quienes no entiendan lo que hace la izquierda.
No es un presidente legal, no lo será, asume de facto la Presidencia de la República con un gran déficit de legitimidad. Van a imponer a un presidente de facto, al margen del 1 de diciembre, el acto de toma de protesta lo sabe todo mundo, aunque pretenden ignorar eso, es un rito del viejo presidencialismo.
El Presidente de la República, el que sea, está obligado a cumplir con la Constitución, no tiene que protestar para cumplirla, no tiene que asistir a ese rito para decirle a los legisladores que cumplirá con ella, el presidente está obligado a hacerlo.
Es verdad, tiene una carga simbólica especialmente para ellos. La asunción del nuevo emperador sexenal. Pero nos oponemos a que se siga esa dinámica en la vida política del país y por eso hemos tomado la determinación para que no se consume un acto indebido, ilegal, inconstitucional.
Tendrá un costo con algunos ciudadanos que piensan que esto no es conveniente o que no debe de hacerse, igual en algunos medios de comunicación que piensan que de lo que se trata es de proteger al impuesto, pero también hay momentos en la vida de uno como individuo y en la vida de los partidos en los que hay que ser consecuente con los principios.
Pensamos que hubo fraude y nuestra conclusión es que sí y tenemos que mantener esa resistencia a que se consume ese fraude. Un importante sector de la población piensa que para mantener dignidad necesitamos oponernos a la consumación de un fraude electoral, a la consumación de una agresión a la determinación ciudadana.
Pausado, Ortega Martínez afirma que diversos actores sugieren al movimiento de izquierda aceptar la derrota y el ascenso de Calderón. Pero dice que no permitirán "volver permanentemente a la normalidad". "Es correcto reflexionar sobre la idea de no permitir el debilitamiento y el aislamiento de la izquierda y del PRD sino su fortalecimiento, pero la fórmula que nos ofrecen algunos para no dilapidar el capital político acumulado es ´regresen a la normalidad´, eso es lo que nos sugieren", dice.
Lo mismo. El acto el 1 de diciembre, aparte de lo retórico y ritual tiene poco que ver con un sentido republicano. Lo que nos dicen es eso, ya permitan que se consuma la agresión, no protesten y continúen. Eso es una forma de dilapidar el capital político, olvidarse de convicción de principios.
Son actitudes provocadoras, ellos saben que esa ceremonia es un ritual, que no tiene trascendencia jurídica, tiene trascendencia política, nuestra posición más que jurídica tiene un ingrediente de carácter político pero son baladronadas y actitudes provocadoras.
No estaríamos en esta etapa de la confrontación política si hubieran permitido que el voto ciudadano fuera respetado, pero neciamente se trata de ubicar a la confrontación en nuestra resistencia al fraude en lugar de localizar la causa en el fraude mismo, no en la resistencia al fraude.
Es natural porque hay preocupación por el futuro del país, de la izquierda y del PRD, y claro que hay reflexiones permanentes sobre cuáles son los comportamientos políticos adecuados, pero no hay un cisma.
No lo imagino con una visión catastrofista. Ejercer derechos no significa catástrofe. Salir a las calles a defender derechos no significa catástrofe, en muchas ocasiones significa ventura, porque hay gente que ejerce sus derechos.
No estamos en esos términos. Se especula sobre nuestro comportamiento, no creas que tenemos mucha confianza en que la Suprema Corte como la instancia impartidora de justicia nos diera la razón. A veces se especula sobre nuestro comportamiento, claro que es de estrategias pero también es de principios y de símbolos y de mantener dignidad.
Jesús Ortega define su relación personal y la de Nueva Izquierda con López Obrador: "Tiene mi apoyo, en mi práctica política lo he demostrado siempre, hemos estado ahí, junto a él porque defendemos una causa igual que Andrés".
Critica que algunos de sus compañeros del PRD intenten "privatizar los liderazgos". Se le pregunta quiénes y dice que "los mismos que quisieron privatizar para sí al ingeniero Cárdenas, y ahora están en la misma idea, privatizarlo y utilizarlo como si fuera franquicia y eso degrada la vida política.
"Claro que Andrés tiene nuestro apoyo porque es parte de una causa, pero nosotros vamos a seguir luchando y hemos luchado por esa causa desde antes que es la democracia y una sociedad digna", concluye.