15:39 "Llegué de trabajar. Trabajo en el Metro. Venía llegando, escuché y entré corriendo para ver a mi hija que estaba dormida y los vidrios de su recámara estallaron".
Así resumió María Guadalupe Delfín el momento en que el artefacto explosivo colocado en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación estalló a escasos 200 metros de sus casa.
Abría la puerta de su casa cuando escuchó el estallido y subió a ver cómo estaba su hija. Apenas un minuto antes había bajado del transporte del Metro que la lleva a su casa todas la noches.
"El chofer, incluso, regresó y nos preguntó si estábamos bien. Como pudimos salimos a ver qué pasaba. Y ya entonces se fueron".
Más de 10 vidrios de su vivienda, ubicada en la esquina de la Tercera de Mariquita Sánchez y la Primera de Santa Ana, se rompieron al momento del estallido: los del comedor, los de las recámaras y la cocina.
"Por fortuna nadie salió lesionado. Sólo fue el susto y ya, nada más. No sabemos qué es lo que va a pasar, quién nos va a pagar", aseguró María Guadalupe en la entrada de su vivienda.
En toda la noche ya no durmió. Los nervios la mantuvieron en vela, así como la intensa actividad que se desarrolló en esta calle, que da a la parte trasera del Trife.
María Guadalupe contó que de inmediato todos los vecinos salieron a ver qué había pasado. "En un principio pensamos que habían sido las tuberías de gas que pasan por debajo, pero cuando salimos vimos que había sido allá".
Desde su vivienda se ven los daños causados al Tribunal.
En su recámara, ubicada en el primer piso, los vidrios desaparecieron y desde ahí se ven las puertas de metal tiradas y las cámaras de vigilancia que las 24 horas vigilan el Tribunal Electoral.
eca