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Señor Presidente de la República, Vicente Fox Quesada:
Señor Presidente Electo, Felipe Calderón Hinojosa:
Señores representantes de los Poderes de la Unión:
Ministro Mariano Azuela Güitrón,
Diputado Jorge Zermeño Infante,
Senador Manlio Fabio Beltrones Rivera,
Señoras y señores gobernadores:
Señoras y señores legisladores:
Queridos amigos y colaboradores:
La historia se construye diario y la historia se escribe a diario.
Un pueblo va construyendo su futuro, todos los días, con cada decisión, con cada hecho, con cada acción. Y al mismo tiempo, un diario, va tomando nota de los acontecimientos y va escribiendo la historia.
Los diarios no somos sólo la memoria de un pueblo. Somos también su imaginación.
Es verdad que la letra escrita de un diario queda y guarda la historia. Somos fuente para historiadores y curiosos del futuro.
Nadie puede negar que en las páginas de “El Gran Diario de México”, se escriba la historia del gran pueblo de México.
Por supuesto que somos testimonio de lo que fue nuestra sociedad. Damos fe de los grandes hechos y de las grandes epopeyas de la política. También quedan ahí los hechos bochornosos, los momentos vergonzosos y los episodios lamentables. Todos los días narramos lo que fue el arte, la cultura y el deporte, los negocios, la tecnología, la vida diaria y cotidiana de la sociedad.
Muchos mexicanos guardamos por una razón o por otra, una sección de EL UNIVERSAL, un ejemplar viejo, acaso tan sólo un recorte, una fotografía, una nota, un recuerdo, una curiosidad, un artículo que nos pareció interesante.
Recortes de un diario, que son recortes de nuestra vida, de la vida cotidiana de México.
Pero al dejar sentado ese valor histórico, indiscutible, ineludible, un diario es también un actor político y social.
Un constructor del futuro, un referente del presente que imagina y da forma al mañana.
Un diario es y debe ser, un factor de poder y de influencia, de crítica y de opinión, que ayude a moldear el futuro.
Un actor que tiene una gran responsabilidad social, que implica una ética, valores y compromisos muy claramente identificados con el proyecto de nación de nuestro país.
EL UNIVERSAL es un diario que sabe dar batallas. Las batallas correctas, que son las que deben darse por la libertad, por la justicia y por el lector, que es a fin de cuentas, quien nos califica, quien nos valora y quien refrenda su fidelidad, comprando una vez más, al día siguiente, el diario que le gustó, en el que encontró lo que buscaba y donde vio reflejados sus anhelos y preocupaciones.
Tenemos claro que los colaboradores de EL UNIVERSAL, en sus materias, al dar cuenta de las noticias, también van perfilando, van imaginando, van proyectando y van diseñando el futuro de nuestro país.
Un periódico es un actor social, que se involucra con la gente, que recoge las demandas, las necesidades, las causas, las exigencias de la sociedad y les da forma, les pone rostro, las inserta a un proceso político que busca tener éxito y un resultado satisfactorio para todos.
Los diarios son claros instrumentos de la civilización humana. Son en sí mismos hechos culturales. Somos la escritura y la palabra de un pueblo.
Ponemos las ideas y los proyectos en blanco y negro. Somos la síntesis del debate social y de un gran diálogo entre todos los mexicanos. Somos constructores de ideas y al final, vendedores de palabras. No existe un oficio que tenga mayor nobleza, que exija mayor sacrificio o que implique mayor responsabilidad.
La noticia no descansa, se da a toda hora, en cualquier momento.
Para quienes vivimos la noticia y estamos en su busca, sabemos, porque son el pulso de nuestra labor, que el día tiene 24 horas, la semana 7 jornadas y el año 365 días. Sabemos que no hay cumpleaños, no hay fiestas, no hay enfermedades y no hay obstáculos cuando una noticia debe ser consignada, un testimonio recogido.
El lector de mañana necesita y merece el mejor periódico de nuestra historia, y eso exige darlo todo el día de hoy. Pase lo que pase el diario tiene que aparecer, con lo que el lector necesita, a la mañana siguiente.
Todos compartimos el momento en el que suena el timbre de arranque de la rotativa. En ese instante, cuando se pone en marcha la máquina que imprime nuestro trabajo, sabemos que ahí quedarán para el tiempo, para nuestros críticos y para nuestros amigos, los errores y los aciertos. Ahí va el trabajo del día y la experiencia de años, el prestigio largamente cuidado y la satisfacción del deber cumplido.
En ello radica la adrenalina y la emoción de todos los días. Ese es el valor del verdadero periodismo. Ser periodistas es un trabajo, es un oficio, pero es también una pasión. Puede haber tratados de comunicación y estudios muy serios, pero nada es igual a vivir un día de euforia en la redacción de EL UNIVERSAL.
Estamos muy orgullosos de nuestro oficio, y muy satisfechos de poder desempeñarlo en esta casa.
Quizá ustedes lo han advertido, pero EL UNIVERSAL es un diario que tiene un sabor muy especial.
Uno se siente parte de algo muy importante, de una tradición, de una costumbre. EL UNIVERSAL es una casa que nos atrapa y nos compromete todos los días. Existe un sentimiento de igualdad, una identidad y una fraternidad real. Cuando no estamos en el diario, lo extrañamos y lo necesitamos.
Aprendemos a vivir en medio y a través de sus páginas. Haciéndolas, viviéndolas y leyéndolas todos los días.
Nos sentimos parte de ese inmenso rompecabezas de miles de piezas que de manera, aparentemente sencilla, llega al puesto, o a la puerta de la casa, y acompaña el café de la mañana.
El gusto por informar es más grande que el placer de informarse. Buscamos satisfacer el deseo de saber, la curiosidad innata por conocer qué pasa con otros hombres y mujeres, qué pasa en su entorno.
Pero al cumplir con esta misión, lo hacemos con lealtad.
Con lealtad a nosotros mismos y a nuestros valores, a nuestros lectores, lealtad a una tradición y a un país. Lealtad a México que es, por supuesto, el centro de nuestros afanes.
Hemos visto crecer a este país, lo hemos visto sufrir, lo hemos visto cambiar.
México es el centro de nuestra crítica. Cada detalle, cada política, cada discurso, cada gesto del ámbito público, merece la crítica diaria de EL UNIVERSAL.
Entendemos que la crítica permite la perspectiva, el inicio del debate, detona la reflexión, los acuerdos y finalmente, los cambios.
Quienes escribimos, criticamos lo que vemos y lo que vivimos. Lo hacemos porque queremos mejores instituciones, mejores leyes, mejores políticos y mejores ciudadanos.
Tenemos una pedagogía de la crítica. El periodismo educa, comparando, contrastando, creando nuevos modelos y referentes que permitan mejorar conductas públicas. Ese es el trabajo de un diario.
Ejercer la crítica en una democracia y con libertades públicas es muy satisfactorio, pero es motivo de mayor orgullo haber ayudado, haber contribuido a construir esa democracia y esas libertades.
Por eso, este diario, tiene un compromiso claro con la democracia, y da la batalla todos los días porque esa democracia conserve sus equilibrios, se alimente en la pluralidad y tenga el espacio para renovarse y crecer.
Hay días que debemos resultar bastante incómodos. Deseamos ser como un amigo enterado de las cosas, que nos debe decir la verdad porque nos respeta y desea lo mejor para nosotros. La crítica tiene esa característica. Y si en ocasiones los poderes reales de nuestra sociedad se incomodan al leer EL UNIVERSAL, estamos haciendo nuestro trabajo.
Hoy tenemos un país que ha logrado construir una democracia electoral y un clima de libertades del que tenemos que sentirnos muy orgullosos; pero del que tenemos que estar atentos.
Tenemos una democracia que no se ha consolidado. Que necesita todavía perfeccionar leyes y las instituciones. Pero que sobre todo, necesita nuevas actitudes democráticas de parte de todos los actores.
Necesitamos una democracia con demócratas, pero sobre todo con valores democráticos. Es tiempo de construir la democracia a partir de la tolerancia, de la inclusión, de la pluralidad y el respeto a la diversidad.
El gobierno del Presidente Vicente Fox ayudó a construir una transición que a la vez modeló su presidencia. Se ha tratado de un periodo muy intenso y con enormes dificultades. El tiempo y la historia darán, estoy seguro, un lugar de dignidad a este gobierno.
Cada ciudadano, cada sector, habrán de hacer una evaluación. Por lo que nos toca, desde EL UNIVERSAL extendemos un reconocimiento al Presidente Fox, porque en su administración se vivió un clima de absoluto e irrestricto respeto a libertad de expresión, de completa libertad de prensa. Nuestro respeto hacia usted, Señor Presidente.
Advertimos la dificultad y la riqueza de nuestro tiempo. Un momento que impone retos muy importantes, que exige y exigirá lo mejor de todos nosotros.
En este entorno, asumirá la Presidencia de la República el 1 de diciembre el licenciado Felipe Calderón Hinojosa. El futuro Presidente de México necesita de la unidad, del respaldo y del apoyo de todos los mexicanos, sin que nadie deba rendir sus banderas ni abandonar sus ideales. Necesitamos, todos, ser capaces de identificar lo que nos une y respetar nuestra diversidad.
Bajo esa visión, señor Presidente Electo, trabajará EL UNIVERSAL, del lado de las instituciones. Respaldará su gestión, con lealtad a México y compromiso con el futuro.
Nuestro país exige tolerancia y respeto a la pluralidad. Esta cena es un buen ejemplo de que es posible que convivamos los mexicanos de todas las profesiones, de todos los partidos y de todas las formas de pensar.
Reiteramos nuestro compromiso con la libertad y con el derecho a expresarse de todos los puntos de vista.
Es EL UNIVERSAL un diario que quiere construir un puente entre todas las formas de pensar, un puente entre el pasado y el futuro. Un lazo entre todos los mexicanos. Un punto más en el gran arreglo nacional. Un espacio para el acuerdo y para los acuerdos.
Somos un diario que sabe innovar. Que innova todos los días.
Durante años, los sociólogos, los politólogos y los expertos en comunicación, debatieron el futuro de los diarios a partir del surgimiento, primero de la radio, después de la televisión y ahora del Internet.
EL UNIVERSAL ha sabido subirse a la ola del desarrollo tecnológico. Está cambiando e innovando y ofreciendo nuevos y mejores servicios a sus lectores.
Hoy celebramos 90 años de EL UNIVERSAL. Hoy compartimos con ustedes un momento emotivo por lo pasado, pero más emocionante por el futuro.
De ninguna manera esta es una celebración que evoque la nostalgia de que el tiempo pasado fue mejor. Esta es una ceremonia de reafirmación. Hoy presentamos lo que será y seguirá siendo EL UNIVERSAL.
Un diario fuerte, independiente, con experiencia, que se renueva, que da el debate, que cuenta con grandes profesionales, que tiene un gran afecto por México y que está aprendiendo a formar parte del futuro.
Hoy celebramos 90 años haciendo un diario que estará mañana en la puerta de la casa de todos ustedes, cumpliendo con su misión, con el afán cotidiano del hábito gustoso y gozoso, respondiendo a un siglo 21 lleno de retos y de promesas.
Seremos una promesa cumplida, también en este siglo.
Seguiremos haciendo historia y seguiremos construyendo el futuro.
Buenas noches, y gracias por compartir con nosotros este 90 Aniversario.
Muchas gracias.