JULIANTLA, Guerrero.- Joan Sebastian fue tajante, esta sería la única vez que hablaría sobre la muerte de su hijo Trigo Figueroa, fue breve: "quiero agradecer su presencia, saben que duele mucho, es un dolor que no desearía ni al asesino de mi hijo".Sebastian aclaró que no desea que su vida se convierta en un escándalo. Trigo Figueroa, el tercer hijo de Joan Sebastian, con su primera esposa Teresa González, falleció el domingo a las seis de la mañana en Texas, luego de que recibió un balazo por parte de un presunto fanático que buscaba hablar con Joan Sebastian terminando su espectáculo.
A la misa de cuerpo presente que se realizó en Juliantla, acudieron más de mil 500 personas, entre vecinos, familiares y artistas entre otros: Alicia Machado, Eduardo Capetillo, Jorge Reynoso, Pepe Aguilar, Amanda Miguel, Diego Verdaguer y Jorge Campos. También asistieron el gobernador de Morelos, Sergio Estrada Cajigal y el ex gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa Alcocer.
Lo recuerda en la misa
Durante la misa, Joan Sebastian recordó que a los seis años, su hijo Trigo sufrió un accidente grave que casi le cuesta la vida.
En ese momento, confesó el artista, le rogó mucho a Dios para que su hijo sanará "y Dios me lo devolvió 20 años más".
También dijo que tal vez por el dolor que le provoca la muerte de su hijo, por momentos sentía que lo veía y que le mandaba mensajes como que revisara su cartera (la de Trigo) y así lo hizo, fue ahí cuando encontró una estampilla con oraciones en inglés y una cruz.
El cuerpo de Trigo de Jesús Figueroa González arribó a este poblado la noche del lunes y fue velado en el rancho La Candelaria, propiedad de su padre Joan Sebastian, de donde fue trasladado a la parroquia de la Virgen de la Candelaria y de ahí llevado al panteón del lugar, acompañado por cientos de personas que estimaban al Príncipe de Juliantla, como se le conocía por ser buena persona.
Su pueblo le llora
Los lugareños recuerdan al hijo de Joan Sebastian, como una persona tranquila, buena gente y a quien no le gustó cantar, sólo coordinaba al cuerpo de seguridad de su padre.
Durante la misa hubo una ligera llovizna y los comercios cerraron para solidarizarse con la pena de Joan Sebastian.
A la entrada del pueblo había una manta con la leyenda "Trigo tu pueblo te recibe con cariño, buen viaje al cielo".
El último adiós a Trigo de Jesús fue rendido por sus familiares en el rancho La Candelaria. El padre Luis Millán, rector del Seminario Conciliar de Morelos, fue el encargado de oficiar la misa.
Dijeron que eran cantantes
Las versiones sobre el homicidio de Trigo de Jesús corrieron entre los asistentes a la misa, pero una que cobró mayor relevancia fue aquella que contó Diego Nieto González, asistente de Joan Sebastian, al médico veterinario del cantante, Andrés García Jaime.
Según Nieto González, la madrugada en que asesinaron a Trigo de Jesús Joan Sebastian había terminado su show cuando tres sujetos que se dijeron cantantes del estado de Sinaloa intentaron llegar a su camerino para pedirle una oportunidad de participar en uno de sus eventos artísticos.
Diego Nieto contó a Andrés Jaimes que entre los elementos de seguridad que custodiaban el acceso se encontraba Trigo de Jesús, quien se opuso a que ingresaran al camerino de su padre.
"Ya se fue a descansar, ya terminó el show, dijo Trigo de Jesús a los tres sujetos.
Según el relato de Diego Nieto, los sujetos fueron insistentes en hablar con Joan Sebastian por lo que se hicieron de palabras con Trigo de Jesús, al que no identificaron como hijo del cantante. Uno de los presuntos cantantes golpeó en el rostro a Trigo de Jesús con un vaso de vidrio y le provocó una herida. El hijo del cantante se defendió y se abalanzó contra su agresor, cuando ya casi lo vencíase le vinieron encima otros cuatro sujetos.
Trigo de Jesús corrió, pero no alcanzó a librar una cerca de malla de alambre y fue cuando el presunto cantante llegó hasta él y le disparó con su pistola en la cabeza.
Nieto contó a García, que él fue uno de los que llevaron a Trigo de Jesús al hospital y que prácticamente murió en sus brazos.
Trigo de Jesús y Sebastian, dos de los hijos de Joan Sebastian de su primer matrimonio, radicaban en EU y eran los responsables de organizar los eventos que su padre realizaba en la Unión Americana.
La familia Figueroa ordenó matar cinco chivos y cuatro borregos para ofrecer tacos a quienes los acompañaron a la misa y posteriormente al sepelio, en el panteón.