La Historia no se repite nunca. La crisis política que se vive en el país tras las elecciones del 2 de julio es algo "radicalmente nuevo y difícil de manejar". Por ello, "hay que buscar sin cansarse el diálogo, para evitar la violencia que puede ser el principio del fin", dice el historiador Jean Meyer.El autor del libro La Cristiada indica que en la Historia hay muchos accidentes, a veces pequeños acontecimientos que desencadenan otros mayores. Por eso, advierte, "hoy necesitamos muchos bomberos, bomberos muy buenos, listos, atentos, para prevenir la menor chispa y para apagar la primera chispa".
Meyer considera que no estamos en una situación prerrevolucionaria, pero no descarta la actividad de nuevos halcones y de sus hermanos guerrilleros. Y si bien no cree "que el llano esté tan seco como para incendiarse", llama a "desarmar a los provocadores" a la hora del desfile -si se da el desfile- y en Oaxaca.
Afirma que era de esperarse la actitud de Andrés Manuel López Obrador en las circunstancias de no ganar la Presidencia con una ventaja aplastante -"la resbaladilla estaba diseñada, visible"-. Sus dotes de luchador social, opina, "no iban acompañadas de otras virtudes, virtudes de paciencia, sangre fría, visión de largo plazo, respeto de las reglas del juego; virtudes que sí las tiene Cuauhtémoc Cárdenas".
Por otra parte, los constitucionalistas Raúl Carrancá y Rivas y Jaime Cárdenas Gracia sostuvieron que la Convención Nacional Democrática a la que ha convocado la coalición Por el Bien de Todos tiene "plenos derechos políticos" para plantearse la meta de modificar por la vía pacífica la forma de gobierno de México.
Sin embargo, subrayaron, "el orden jurídico les prohíbe la violencia e ir a la rebelión".
En tanto, el propio Andrés Manuel insistió anoche en que es víctima de un cerco informativo de intereses de derecha que intentan bloquear su denuncia legal por el supuesto fraude electoral del 2 de julio.
(Con información de Juan Arvizu y Andrea Merlos)