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A Jesús Eduardo, uno de los tres náufragos mexicanos, le espera una grata sorpresa en su humilde hogar del campo pesquero las Arenitas, de donde es socio de una cooperativa dedicada a la captura de camarón y escama: su joven esposa, hace cuatro meses, dio a luz a una pequeña, su segundo hijo.
Yuzmey Yuzeli García, esposa de Jesús Eduardo, casi no puede hablar. Tiene los ojos anegados por las noticias constantes que a través de la televisión se difunden sobre la suerte de su marido y de dos pescadores más, quienes hace siete días fueron rescatados por un barco atunero taiwanés a más de 8 mil kilómetros de donde zarparon.
La esposa recopila, junto con familiares, toda la documentación oficial para acreditar la personalidad de su marido Jesús Eduardo Vidaña López.
Yuzmey Yuzeli, al igual que el resto de la familia de su esposo que sobrevivió a una verdadera odisea en las aguas del mar Pacífico, se muestra ansiosa por conocer los pormenores del rescate y el tiempo que aún tendrá que esperar para volver a ver a su marido, dado por desaparecido.
Yuzmey Yuzeli añade que cada fin de año su cónyugue Jesús Eduardo, al igual que el resto de los pescadores de las Arenitas, se desplazan a otras zonas del país en busca de trabajo en el mar.
Cuenta además que cinco meses posteriores a la desaparición de su marido, debido a su avanzado estado de embarazo, dejó su vivienda de madera y techo de láminas, para trasladarse con su suegra a una colonia popular de Culiacán, en donde viven en forma temporal.
Lamenta que únicamente cuente con tres fotos de su marido, en las que aparece con el pequeño Jesús Eduardo, de tres años de edad. El resto de este tipo de recuerdos, junto con identificaciones y documentos de tipo personal, los perdieron en un temporal que azotó la zona de Eldorado y por los robos sufridos en varias ocasiones.
La esposa del pescador sinaloense recuerda que a mediados de noviembre pasado, Vidaña López, quien sólo alcanzó a cursar hasta el segundo año de secundaria en la escuela ubicada en la sindicatura de Eldorado, partió rumbo a San Blas, Nayarit, para contratarse en la explotación del tiburón. Salió nada más con una muda de ropa, sin ningún tipo de identificación.
alcr