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Ante la necesidad de encontrar nuevos medios para la protección de cultivos agrícolas que además de ser efectivos sean seguros para el medio ambiente, investigadores del Centro de Biotecnología Genómica (CGB) del Instituto Politécnico Nacional, ubicado en Reynosa, Tamaulipas, emplean la bacteria Bacillus thuringiensis como método de control biológico para eliminar plagas en cosechas sin causar daños a la salud del hombre.
“La importancia de este estudio radica en que los compuestos químicos de los insecticidas sintéticos no se eliminan con facilidad de los campos de cultivo e incluso llegan a ocasionar al hombre intoxicaciones y malestares al ingerir vegetales rociados con este tipo de plaguicidas”, indicó Ninfa Rosas García, coordinadora de la investigación y Jefa del Laboratorio de Biotecnología Ambiental del CGB, Unidad Reynosa mediante un comunicado de la institución.
Aseguró que uno de los principales problemas con los insecticidas sintéticos es que como permanecen por largo tiempo en el ambiente, las plagas, insectos, hongos o bacterias que afectan la siembra crean resistencia y se vuelven inmunes contra el producto, por ello los campesinos tienen la necesidad de aumentar la concentración del químico y de esa manera se afecta la cosecha.
La especialista comentó que hasta ahora se ha demostrado que el uso de la bacteria Bacillus thuringiensis no daña el ambiente, no deja residuos tóxicos en los alimentos y no presenta actividad cancerigena, ni alteraciones neurológicas en los humanos. “Sin embargo, es una eficiente alternativa que combate las plagas de insectos (lepidópteros, cochinilla rosada, langosta, caracoles, arácnidos y gusanos), hongos y roedores, sostuvo.
“Primero se capturó al insecto para realizarle pruebas de identificación, con las cuales se determinó que era una nueva especie; posteriormente se llevaron a cabo bioensayos para poder desarrollar un bioinsecticida más eficaz y actualmente estamos en la etapa de aplicación en el campo, es decir en el hábitat natural de los insectos”, explicó Ninfa Rosas García.
Finalmente, la investigadora del IPN dijo que los insectos constituyen la mayor cantidad de seres vivos que habitan el planeta, aunque parecen inofensivos por su tamaño, cuando se reproducen sin control demuestran su poder devastador.
cc