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Divide opiniones en comercios campamento permanente

Puestos ambulantes dicen apoyar a López Obrador, mientras que comercios establecidos se quejan de la poca afluencia de personas, que termina por afectar sus ventas
Ramón Ramírez, bolero de la avenida Juárez afectado en sus ventas por el campamento permanente(Foto: Rubén Castro)
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Rubén Castro / ELUNIVERSAL.com.mx
El Universal
Ciudad de México
Martes 1 de agosto de 2006

15:15 De unos 15 comercios sobre avenida Juárez, entre ambulantes y establecidos, sondeados por EL UNIVERSAL.com.mx, siete afirman que sus ventas se han visto afectadas por la asamblea permanente convocada por Andrés Manuel López Obrador en defensa del recuento voto por voto.

El campamento Iztapalapa de la Asamblea Permanente corre de la calle de Revillagigedo hasta la avenida Paseo de la Reforma, sobre avenida Juárez.

A lo largo de este tramo se encuentra comerciantes como José Manuel, voceador que reprueba la movilización, al quejarse de las pérdidas económicas que le genera. Arturo Munguía, por su parte, vende boletos de lotería en un módulo y rechaza que sus ventas disminuyan. “No soy perredista, pero su causa es justa”.

Comercios establecidos opinan diferente. Daniel Barrientos, de la farmacia El Caballito, admite que sí ha sufrido bajas en sus ventas, aunque “han sido leves”. María Jiménez, de Artesanías Fonart, está en contra del campamento, pues “los turistas de los hoteles no quieren pasar por aquí, y afecta las ventas, a la artesanía mexicana”.

En contraste, Manuel Herrera, de Foto Imagen, destaca que en su comercio no hay pérdidas, aunque reconoce que de permanecer el campamento terminará por afectarle. “Pero no es culpa de ellos, la salvación es que se cuente voto por voto”, con lo que define su posición a favor de López Obrador.

Sobre Juárez, un bolero da brillo a los zapatos de un señor trajeado. Mientras trabaja, asegura estar en contra del movimiento, pues “la gente ya no quiere salir, le da miedo todo eso y me está afectando económicamente”.

Su nombre es Ramón Ramírez y revela haber presenciado un conato de bronca entre perredistas y quejosos del campamento: “llegaron unas personas con cartulinas en contra del bloqueo, por lo que se hicieron de palabras”. Al final -describe- no pasó a mayores.

Ambulantes y puestos callejeros

También sobre Juárez, aunque a la altura de la calle Humboldt, Lucía Nieto atiende un pequeño puesto de flores. Aunque dice ser neutral al campamento, pues “cada quien tiene sus ideales”, acepta que las ventas no son las mismas, debido a que “ya no pasan carros” y eran éstos los que se detenían a comprarle.

Frente a la acera, Griselda Hernández vende ropa y prevé no instalarse en varios días si el campamento no se retira. “Como está tapado la gente no pasa”, se queja , además de estar en desacuerdo con el movimiento.

Junto a ella, se instala también Roberto Alonso, vendedor de discos compactos pirata. Contrasta con su “vecina” al afirmar que a él no le ha afectado el campamento y que si le llegara a afectar no se quejaría. “El PAN es el que tiene la solución, ellos perdieron, deben aceptar, hubo un fraude en la elección”, considera.

En la esquina de Juárez, sobre Balderas, se encuentra un puesto de tacos. Uno de los encargados -Fidel Soto- reveló que sigue vendiendo igual número de tacos, aunque “el campamento me afecta, pues me tapa el paso para cargar mi mercancía”. Aún así, dice apoyar la causa de López Obrador.

Franquicias y restaurantes

José Aquino es una de las cinco personas que atiende el Oxxo de Juárez. Niega que haya percibido una baja en las ventas, ya que es la misma gente de los campamentos quien va a comprar, aunque admite que no estaría en posibilidad de prestarles algún servicio. Dijo mantenerse neutral al movimiento.

En Kentucky Fried Chicken, Alberto Mandujano también rechazó que en el segundo día de campamento sus ventas hayan descendido. “De todas formas, la gente de allá afuera viene y come aquí”, afirma el encargado, quien dice no apoyar al movimiento ni prestar baños, “a menos que se consuma”.

Justo enfrente de la acera se encuentra un restaurante Sanborn´s en donde el gerente, Roberto López, afirma que sus ventas “sí se han visto afectadas, pues existe menos afluencia de personas”. Admite que aunque la regla es “no usar el baño del establecimiento”, algunas personas del campamento han acudido a él.

Cruzando Balderas, en la plaza comercial vecina al Hotel Sheraton, se encuentra la cafetería Starbucks. Miriam, una de las empleadas, dice estar en desacuerdo con el movimiento, ya que “al no transitar carros las ventas no son las mismas”. Rechazó tener contacto alguno con los manifestantes.

rcr/dm



   
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