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El escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1986) vio el mundo “ como un texto escrito y no tomó un mundo en blanco, sino que jugó con los pensamientos y formas de escribir de otros ” , materia misma del pensamiento que se dedicó a armar y desarmar.
Así lo expresó hoy el filósofo español Fernando Savater, quien participó con la viuda del autor argentino, María Kodama, y con el psicoanalista argentino Jorge Alemán en el curso de verano de la Universidad Complutense “ Ecos de la obra de Jorge Luis Borges en España ” .
Los participantes en el debate coincidieron en la idea de que Borges nunca se fascinó por la omnipotencia de la razón, pero se valió de los recursos intelectuales para demostrar lo imposible del lenguaje, que “ permanece secreto aunque creamos conocerlo ” .
Para aclarar la duda de un oyente sobre lo real y la literatura, Savater planteó que Borges “ jugó con los pensamientos y formas de escribir de otros ” y se dedicó a armarlos y desarmarlos.
La conferencia de Kodama versó sobre la experiencia mística en la literatura del escritor argentino, de quien precisó su agnosticismo, heredado de su padre librepensador, antes de recordar que para él “ la humanidad se salvó gracias a la poesía ” .
“ Con la nostalgia de la experiencia que tuvo de sentirse fuera del tiempo, con esa iluminación, lo que hizo Borges fue convertir el dolor y la alegría humanas en poesía ” , señaló Kodama al intentar expresar la relación de Borges con lo místico.
La preocupación del autor por la repetición del desorden en el mundo y la búsqueda de un orden que aparece de diversos modos en su obra ocupó parte de la intervención de María Kodama, quien dijo que “ El Aleph ”
representa “ esa espera humana, en la que cabe el universo entero ” y que él transformó en literatura.
Kodama consideró que la “ enorme curiosidad ” que sintió Borges por las religiones como filosofías de vida son las propias de “ un espíritu sensible que piensa en el misterio de la vida humana y en las respuestas íntimas que se han dado a este secreto ” , lo que no significa que se interesara por lo religioso o que tuviera un deseo de unidad.
Savater se centró en “ la ironía metafísica ” de Borges, de quien reconoció haber recibido la mayor influencia -junto con Nietzsche-, y apuntó que “ el patetismo o también la grandeza de la filosofía residen -irónicamente- en que, para imaginar el universo, partimos de la situación mísera y fecal ” , en alusión al imposible olvido del cuerpo físico.
mgg