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Narra Érika ataque de Diego Santoy

Apareció en la habitación de su madre, la golpeó en la cabeza con un martillo y posteriormente le informó que había asesinado a sus dos hermanos menores, según consta en su declaración ministerial
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Redacción online
El Universal online
Ciudad de México
Viernes 10 de marzo de 2006

15:57 En la declaración que presentó por escrito desde el hospital al fiscal Javier Hiram Treviño, el coordinador de fiscales, Eduardo Saucedo Torres, y el Subprocurador Aldo Fasci Zuazua, así como el director de Averiguaciones Previas de la Procuraduría local, Alejandro Garza y Garza, Érika Peña aseguró que Diego Santoy Riveroll apareció en la habitación de su madre, la golpeó en la cabeza con un martillo y posteriormente le informó que había asesinado a sus dos hermanos menores.

Posteriormente Santoy Riveroll, quien se encuentra detenido en la casa del arraigo de Monterrey, Nuevo León, le dijo que le quedaba poco tiempo de vida debido a que "había tomado exceso de drogas", por lo que le pidió que la dejara morir a su lado.

La petición cambió después, pidió a ella que lo matara y ante su negativa dijo que él la mataría y después la "alcanzaría" al lanzarse desde "el puente atirantado".

Aquí el texto íntegro de la declaración ministerial de Érika Peña:

“Yo me levanté en la mañana y al entrar al cuarto de mi mamá apareció Diego Santoy detrás de la puerta, con un pasamontañas y cinta en los zapatos, me tapó la boca y me dio martillazos en la parte trasera de la cabeza hasta dejarme casi inconsciente en el suelo.

Me dijo que había matado a mis hermanos y a la muchacha, y que él había tomado exceso de drogas, y que le quedaba poco tiempo de vida, se recostó a un lado mío y me pidió que lo dejara morir a mi lado.

Pasó aproximadamente media hora y él no mostraba seña alguna de que fuera a morir, yo le dije “creo que lo que te tomaste no funciona”, y me dijo -vamos a dar un paseo-, yo le dije que no quería y que realmente no podía ponerme de pie, y que como quiera yo quería ver a mis hermanitos él se puso de pie, me dio la navaja y me dijo -mátame-, yo le dije que no y el me dijo -entonces yo te voy a matar a ti-, yo le rogué que no lo hiciera, que mi mamá se iba a poner muy triste, él me dijo que lo sentía mucho pero que él y yo estábamos destinados, y que me iba a matar y luego me alcanzaba, que se iba a tirar del puente atirantado”.

Yo le dije que yo ni muerta me iba con él, y dijo que si no iba a estar con él entonces no iba a estar con nadie, y me encajó su navaja en el cuello aproximadamente 3 veces, tardé mucho en desangrarme y él parecía que tenía prisa, me pisó el cuello y navajeó el pulmón para que muriera más rápido, yo fingí no respirar y esperé a que se fuera, escuché el ruido de la puerta y con la poca fuerza que me quedaba me puse de pie, pero en ese momento sentí un golpe en la nuca que me regresó al suelo.

Obviamente era Diego asegurando un buen trabajo, fingí convulsiones y me quedé inmóvil.

Esperé en el suelo unos 5 minutos sin moverme y me volví a poner de pie, Diego ya se había ido, probablemente pensó que yo ya estaba muerta, pero no era así, con mis últimos esfuerzos logré llegar a la oficina que se encuentra en la parte trasera de la casa, donde fui auxiliada por Linda, la secretaria, y llevada al hospital en una ambulancia, donde perdí el conocimiento, y desperté en mi cuarto de hospital viva gracias a Dios.

Aún no entiendo el comportamiento de Diego, tal vez es muy obsesivo y no soportó la idea de no ser correspondido con el amor que él decía tenerme, pero que no creo que fuera cierto, ya que él me vio llorar y él simplemente me quería tomar sin importar lo que yo quería, y mis infinitas ganas de vivir”.

GRACIAS A DIOS

sgf/jcm

 
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