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Estudian origen de males gástricos

Mediante mapas de las proteínas de Helicobacter pylori, se busca saber cuántas y cómo participan en la infección, y si algunas podrían inducir una respuesta inmunológica
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EL UNIVERSAL
El Universal online
Ciudad de México
Miércoles 25 de enero de 2006

  Casi nueve de cada 10 mexicanos mayores de 20 años han estado expuestos a la Helicobacter pylori, bacteria asociada a más de 90% de los casos de úlceras pépticas diagnosticadas, a entre 70 y 80% de los de gastritis crónica y a 40% de los de cáncer gástrico diagnosticado, revelan datos proporcionados por Yolanda López Vidal, investigadora del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina.

Sin embargo, no todas las personas que se infectan con Helicobacter pylori tienen úlceras estomacales, ni desarrollan gastritis aguda superficial o crónica atrófica, ni padecen cáncer gástrico o linfoma MALT. Algunas quedan, en 85% de los casos, como portadores de la bacteria en forma asintomática, es decir, no refieren ningún síntoma gástrico.

¿Por qué ocurre esto? López Vidal y sus colaboradores buscan —mediante herramientas nuevas de investigación como la proteómica— facto res de virulencia que indiquen la razón por la cual dicha bacteria detona esas patologías en unos individuos y en otros no.

Síntomas

La Helicobacter pylori fue identificada como agente causal de úlceras y gas tritis por el patólogo J. Robin Warren y el gastroenterólogo Barry J. Marshall (lo que los hizo merecedores a estos australianos del Premio Nobel de Medicina en 2005).

Fue llamada así porque se pensaba que se alojaba en el píloro, parte final del estómago. Hoy se sabe que se distribuye homogéneamente en este órgano digestivo y que es capaz de sobrevivir en un pH tan ácido.

Los primeros síntomas de infección por esta bacteria son agruras, irritación e inflamación estomacal después de comer. La vía de transmisión se desconoce, aunque parece ser que es por ingestión de agua contaminada, especialmente en países menos desarrollados.

“Entre cada síntoma o disfunción diferente —afirma López Vidal— puede pasar hasta una década. Otras disfunciones comienzan a aparecer después de los 40 años de edad. Cuando alguien ya tiene la úlcera, suele decir: ‘Como y me arde el estómago’.”

Cáncer gástrico

Quienes desarrollan gastritis atrófica, registran pérdida de peso, entre otros síntomas. Si no se diagnostica y se trata a tiempo, o avanza como una infección silenciosa, puede derivar en cáncer gástrico.

Colegas de López Vidal demostra ron, mediante un estudio retrospectivo, que médicos clínicos pudieron diagnosticar más tempranamente cáncer gástrico en aquellos pacientes con Helicobacter pylori, que en los que no estaban infectados con dicha bacteria.

“Además de Helicobacter pylori, son factores de riesgo de este tipo de cáncer la ingestión de sal, embutidos, carnes rojas asadas y hamburguesas, así como la baja ingesta de antioxidantes como la vitamina C y las ver duras, entre otros”, apunta la investigadora universitaria.

Mapas de proteínas

López Vidal, quien desde la década de los años 90 estudia esta bacteria, de mostró que no hay un solo tipo de Helicobacter pylori, como antes se creía, sino varios que producen una infección multiclonal en la población mexicana, en comparación con la anglo sajona.

Esto permitiría saber por qué algunos inducen a las mencionadas patologías y otros son simples organismos inocuos.

Asimismo, la especialista demostró que el riesgo de que la úlcera pépti ca sangre no depende única y necesariamente de la presencia de Helicobacter pylori, sino también de otros factores de riesgo asociados, como la edad (más de 60 años), la ingesta crónica de antiinflamatorios no esteroideos, el tabaquismo, el alcoholismo y el consumo de carnes rojas.

López Vidal y sus colaboradores hicieron estudios muy cuidadosos en tres grupos: uno de sujetos que no tenían una patología específica en el estómago, pero requerían el estudio endoscópico para hacer un diagnóstico; el segundo de sujetos que padecían úlceras pépticas; y el tercero de sujetos con úlceras sangrantes.

“Encontramos que el primero y el tercero eran muy parecidos —dice la investigadora—. Ahora tratamos de averiguar por qué los tipos de Helico bacter pylori que hemos aislado de pacientes y de sujetos sanos, y que son los mismos, en aquéllos resultan virulentos y en éstos no.”

Con este propósito ya elaboran mapas de todas las proteínas de Heli cobacter pylori, que les ayudarán a saber cuántas y cómo participan en la etiología de la infección, y si algunas podrían inducir una respuesta inmunológica, de protección, en los seres humanos.

“Dichas metas son precisamente las que nos mantienen investigando esta fascinante infección que llegó para quedarse en el estómago”, finaliza la también asesora de vacunas contra la tuberculosis de la Organización Mundial de la Salud (Fernando Guzmán Aguilar).

mgg

 
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