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Pide Marcos al EZLN estar pendientes del enemigo Abandona el Delegado Zero tierras chiapanecas llamando a las bases zapatistas a estar "pendientes", a estar "listos" ante cualquier "chingadera" que pudieran hacer "nuestros enemigos"
Jorge Octavio Ochoa/ Enviado Abandonó su territorio, no sin antes llamar a las bases del EZLN a estar "pendientes", a estar "listos" ante cualquier "chingadera" que pudieran hacer "nuestros enemigos", como si temiese que algo le pudiera pasar. De hecho, en estos días, el subcomandante guerrillero ha empezado a vivir la nostalgia y hace remembranzas a cada paso de su recorrido. Recuerda que su fama fue accidental, a causa de un turista aterrorizado, que aquel 1 de enero de 1994 lo único que quería era salir de San Cristóbal, hace ya 12 años". "Gente sencilla y humilde eran los que organizaban y se convirtieron en nuestros dirigentes: Ramona, Tacho, Zebedeo, Esther". Cuando se hace el alzamiento –prosigue- se acuerda que "ellos van a hablar por nosotros; se prepararon y todo para eso". Cuando el EZLN tomó la cabecera municipal, quien leía en ese momento la Declaración de la Selva Lacandona era "un compañero chaparrito, bajito, indígena, moreno, que no hablaba bien el español", recuerda Marcos en sus memorias orales. "Hubo que ponerle una silla para que se viera por el balcón del Palacio Municipal que acabábamos de tomar unas horas antes. Se juntó mucha gente para ver qué estaba pasando, porque realmente los habíamos sorprendido a todos y oyeron lo que decía este compañero, un comandante nuestro, Fredi, de los Altos de Chiapas, de la etnia tzotzil". "Entonces empezaron a llegar periodistas y empezaron a hacer preguntas y entonces les decía: tienen que hablar con los compañeros del Comité, con los jefes". "Yo andaba en las orillas de la ciudad", relata Marcos, en una de esas pinceladas, que paso a paso se va permitiendo, ante gente que pide, suplica o exige y que supone que el subcomandante todo lo puede, como en el viejo sistema, donde los políticos todo lo garantizan. "Y llegó un señor alto, güero y empezó a preguntar algo en otro idioma. Los compañeros que estaban de guardia, en el Palacio, pensaron que era un periodista y que estaba hablando inglés. Entonces me mandaron llamar y me dicen: hay un periodista aquí, que habla inglés y no le entendemos qué quiere decir. ¡Vente! para que nos digas qué está diciendo". "Dejé la posición donde estaba, me fui al parque central, porque ahí está, frente al Palacio Municipal y hablé con ese señor; era un turista francés que quería saber si podía irse, porque tenía miedo. Cuando estaba explicándole que no podía irse y que no tuviera miedo, empezaron a llegar periodistas y empezaron a preguntar y entonces ahí se empezó a centrar la atención en Marcos, no en los verdaderos jefes". Cuando se da el alto al fuego –el 12 de enero se cumplieron 12 años de ese alto al fuego- los compañeros dijeron: bueno, a ti te va a tocar hablar porque hay que explicarle a la gente de allá afuera quiénes somos y qué es lo que queremos. Como tu vienes de allá afuera, entonces a ti te toca… Fue hasta ese momento que a mi me tocó ser el vocero del EZLN". Son las memorias anticipadas de quien insiste no ser el principal jefe de este movimiento, en medio de un viaje sin retorno, porque al salir de las montañas el EZLN tendrá que medir qué tanto caló entre la población abierta y si el mito de Marcos sólo quedó en la anécdota de quienes se sienten revolucionarios y que forman caravanas para salir en la foto. Hasta el momento, el recorrido del delegado Zero no puede cuan tificarse por logros o volúmenes de audiencias, porque esta primera etapa fue más para reconectar a las células zapatistas en todo el estado que para levantar eventos mediáticos con grandes multitudes en las plazas públicas. Sin embargo, a partir de aquí, su recorrido estará marcado en la expectativa y en las verdaderas adhesiones que pueda generar. Si Marcos suspende por algún motivo este periplo. El movimiento insurgente estará viviendo sus últimas horas; si continúa, pero no prende, el resultado será igual. Ahora, el EZLN le deja la estafeta a las organizaciones independientes, a la sociedad civil, para que cada una decida si se adhiere o prefiere seguir como están. sgf |
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