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Urge replantear enseñanza y ejercicio periodístico: Riva Palacio

Considera analista que los medios no cumplen como críticos del sistema político, por lo que programas de TV como El privilegio de mandar pudieran determinar en 2006 la intención de voto en las elecciones
En su libro, Riva Palacio ofrece información básica para quienes deseen actualizarse o bien acceder a los entretelones de la actividad periodística.(Foto: )

Jorge Cervantes, Etna Ávalos/EL UNIVERSAL online
El Universal online
Ciudad de México
Jueves 10 de noviembre de 2005

04:06
  • Llegar tarde al periodismo
  • Vicios y cualidades
  • El imperio de los medios
  • El privilegio de mandar...

    En las páginas de presentación de su libro Manual para un nuevo periodismo, Raymundo Riva Palacio asoma como un feroz defensor del correcto ejercicio periodístico. Durante la entrevista que concede a EL UNIVERSAL online a propósito de la publicación, se muestra implacable.

    No sólo califica como “aldeano” el quehacer del periodismo mexicano en su conjunto, sino que también reprueba a los noticieros de TV porque “son una desgracia”, y va más allá al sugerir que las licenciaturas de periodismo deben desaparecer de las universidades para dar paso a posgrados a través de los cuales se forme a los profesionales de la comunicación que el mercado de trabajo requiere.

    Autor de diversos libros sobre periodismo, catedrático en la Universidad Iberoamericana hasta hace unos meses, cuando decidió pagar con la misma moneda el desinterés de los alumnos que no acudían a clase y dejó la docencia, columnista político y actualmente director de EL UNIVERSAL Gráfico, El M, La revista, y coordinador de asuntos internacionales en EL UNIVERSAL, Riva Palacio comparte su experiencia y visión sobre el periodismo que se está haciendo en México y el mundo.

    De su Manual para un nuevo periodismo, que escribió en 1995 y que ahora presenta en lo que sería una segunda reedición con una visión transformada de lo que debe ser el ejercicio periodístico desde la perspectiva de la era de la información, comenta que pretende ofrecer un punto de partida para adecuar el oficio a la época y aprovechar las herramientas como Internet en la investigación.

    El periodismo en México y el mundo se ha transformado, observa Raymundo Riva Palacio, la tecnología impulsa cada día a los periodistas a nuevos retos y por ello considera que los programas escolares sobre periodismo han quedado obsoletos. Esta actividad se ha vuelto de mayor exigencia, ya que no hay relación entre quien escribe y el nuevo consumidor de información, dice.

    Para resolver sus problemas —añade— el periodista necesita regresar a las técnicas periodísticas, a los conocimientos básicos de redacción, ortografía y sintaxis, pero también necesita una formación integral y multidisciplinaria. Riva Palacio propone una carrera cultural de tronco común y un posgrado de uno o dos años en periodismo.

    Considera que este campo sufre un gran atraso en México debido a la formación cultural e histórica de la sociedad, lo que lleva a la gente y a los políticos a interesarse más en programas de TV como El privilegio de mandar que en los medios. Desde esta perspectiva advierte sobre la posibilidad de que pueda ser la parodia televisiva del canal 2 el factor que determine el triunfo para uno u otro candidato en las elecciones presidenciales de 2006.

    LLEGAR TARDE AL PERIODISMO

    —Pareciera que el ejercicio del periodismo aquí en México es nuevo, ya que no existe bibliografía suficiente, ¿será que apenas lo estamos descubriendo?

    —Para empezar llegamos tarde siempre a todo, a la industria automotriz llegamos 40 años tarde. No hay muchos textos de periodismo mexicano, las escuelas siguen manteniendo el de Vivaldi, que es impresionantemente viejo, con una redacción obsoleta.

    —¿Los vicios en el periodismo de los que hablas en tu libro parten de la formación en la escuela o se incuban en el campo de trabajo?

    —Creo que el periodismo que hoy se plantea en currícula es totalmente insuficiente. El periodismo debe ser multidisciplinario.

    Pienso que deberían desaparecer las licenciaturas en periodismo y convertirse en posgrado, es decir, que los estudiantes tuvieran un tronco de educación de diferentes disciplinas y aquellos que quisieran estudiar periodismo, lo tomaran en uno o dos años de posgrado.

    Las especializaciones en un semestre no dan nada. Hoy en día los requerimientos que hay ya no responden a las currículas universitarias.

    En los medios tenemos una calidad baja, por eso hay desconocimiento, priva la inteligencia emocional, no la racional, por eso no vemos un buen entrenamiento para hacer réplicas en entrevistas, ni hay información legal, información sobre cultura, procedimientos parlamentarios, economía básica.

    —¿Cómo te imaginas que podría ser el nuevo plan de estudios de la carrera?

    —Pues un plan multidisciplinario donde la parte de herramientas periodísticas se haga en un año. En realidad yo no me imaginaría un plan como está concebido hoy.

    Los grandes periodistas no estudiaron Periodismo, sino Derecho, Artes, Ciencias Políticas, es lo que da otro tipo de sustento. Estoy totalmente convencido que las escuelas de Periodismo en nivel de licenciatura cumplieron su papel.

    El periodismo requiere otro tipo de entrenamiento, otras herramientas en su equipaje. Si yo diera un curso sería sobre Antropología Cultural para que los estudiantes aprendieran a deconstruir una realidad.

    Hay que entrenar a la gente a pensar y a conocer otro tipo de realidades y situaciones. En las escuelas de Periodismo no se dan Matemáticas, no se da Lógica, no se enseña a pensar.

    —¿Algo se habrá avanzado en los años recientes con gente mejor preparada en los medios?

    —Claro que se avanzó pero la siguiente fase está estancada, hubo un avance de lo empírico a lo universitario y esto modificó la relación del periodista con el poderoso. La educación llevó a la gente a ser más beligerante, más contestataria. Hubo mayor integridad en los periodistas, eso fue fabuloso. Son quince años en la evolución de esta corriente.

    En los últimos diez años quien ha llegado a los medios ha pasado mínimo por la universidad, pero eso tampoco resuelve los dilemas del periodismo.

    —¿Hay correlación entre el posgrado y el mercado de trabajo? Salen los universitarios con maestrías o doctorados y luego se incorporan a un mercado de trabajo con bajos salarios...

    —¿Tú has oído de alguien con talento que no esté en un medio? ¿Has oído de periodistas talentosos que anden en la calle? A una persona con calidad la absorbe el mercado. Yo creo que cada vez es mayor el requerimiento de las propias empresas y por eso los salarios han mejorado significativamente.

    Hay algunos salarios que eran impensables, superiores a niveles ejecutivos en otros campos, todavía hay muchas disparidades, pero no son los salarios de miseria que había hace quince años, cuando era voluntarista entrar a la profesión. El salario hasta te permite un pequeño ahorro, ya no sólo vivir dignamente sino tener pequeños ahorros.

    Yo veo currículums y digo a ver cuál es la educación, cuál es la experiencia, qué es lo que trae, qué es lo que sabe, conoce un idioma o no lo conoce, qué tanto habla inglés y cuando veo 50% lo dejo de lado, si alguien trae más de 85 o 90% ya empiezo a ver otro tipo de cosas, qué tanta hambre trae, qué tantos recursos trae en la cabeza, qué tanta creatividad...

    —A propósito del título de tu libro, Manual para un nuevo periodismo, ¿es un nuevo periodismo este que estamos viendo?

    —No, estamos frente al ejercicio de un viejo periodismo con caras más jóvenes, pero sí sigue habiendo problemas de técnicas, de redacción, sí sigue habiendo problemas de ética, por ejemplo en el sentido de que no se coteja la información, no en el sentido de la corrupción, para mí el problema ético fundamental es el de la competencia profesional, porque la ética, en términos de competencia profesional, todos incurrimos en fallas y es terriblemente antiético dar una información que sea incorrecta, que esté tergiversada, que esté inflada -por utilizar un argot-, entonces cómo poder llegar a un nuevo periodismo, bueno tenemos que regresar a lo básico.

    Vamos de nuevo a lo que tenemos, a lo viejo para consolidarlo y ahí vamos a ir elaborando y vamos a ir metiendo un periodismo mucho más multidisciplinario, que requiere más preparación del periodismo. Hacerlo más simple siempre es más complicado.

    —Entonces tu libro lejos de ser punto de llegada es punto de partida...

    —Por supuesto, un punto de partida, no es punto de llegada. A dónde vamos a llegar, quién sabe, pero sí está claro de dónde tenemos que partir.

    VICIOS Y CUALIDADES DEL PERIODISTA

    —Hablas de vicios, ¿cuáles son los más comunes del periodista?

    —Un problema que veo que se está convirtiendo en vicio, es que en la medida en que hay más recursos, más herramientas para la investigación, para el trabajo periodístico, hay más pereza.

    Internet es una gran herramienta de investigación, un gran apoyo, estamos creando periodistas de Internet, en lugar de utilizarlo como herramienta. Esto es lo que yo llamo mayor sofisticación.

    Un problema que yo veo en las nuevas generaciones de periodistas es que no saben sistematizar la información sobre 90, 92% de la información es pública, ¿cómo buscas la información, cómo la cruzas? el 8% no es pública... todo está enfocado a descubrir ese 10% restante, tal porcentaje no lo descubren y es el que se atraviesa en el camino.

    —¿Ese sería uno de los principales vicios?

    —Hay vicios en los procesos de información, hay vicios en la redacción, en la manera como se va estructurando una información. Es a lo que me refiero con los vicios.

    —Y en cuanto a las cualidades, ¿cuáles serían cinco cualidades?

    —Cinco son muchas.

    —Dejémoslo en tres...

    —Bueno –Raymundo cuenta con los dedos de una mano- nunca perder la capacidad de asombro, la curiosidad. Entonces si uno recorre las calles de la ciudad y no tiene curiosidad y no se entera cómo va cambiando la sociedad, si hay un periodista que sale a las calles y empieza a ver letreros, cosas que están sucediendo y tiene la curiosidad para preguntarse por qué están sucediendo, va a encontrar vetas inagotables.

    Entonces yo creo que curiosidad es un elemento que va acompañado con capacidad de asombro.

    Dos, una permanente actualización. Si un periodista no está constantemente actualizándose sobre formas de redacción, técnicas de investigación, es un periodista que se va a estancar.

    Yo creo que la otra es el abordaje crítico a los temas, cuando digo abordaje crítico no me refiero a darle de positivo o negativo, sino es mucho más un abordaje cartesiano, cómo va uno llegando a través de la razón crítica a analizar o a ver la realidad.

    Tiene que ver con uno, no tanto con lo que hay sin o con la manera como se prepara una persona.

    —Y en cuanto a estilo, a redacción...

    —Es increíble que haya problemas técnicos de redacción. Hay reglas básicas que siguen siendo útiles. Es fácil: escribir sujeto, verbo, complemento, es tan sencillo como eso. Pero es que luego nos complicamos mucho.

    Hay mucha imprecisión porque los medios siguen difundiendo para gente ilustrada y no hay un lenguaje universal donde no se agreda a los que no saben, pero tampoco se agreda a los que saben. Me parece que es muy simple, por qué razón no lo hacemos, quién sabe.

    No se utilizan nunca párrafos de contexto ni antecedentes. Entonces si alguien aterriza aquí y no sabe sobre un fenómeno en México y lee, tampoco se entera porque no hay ese cuidado de quien escribe ni de quien edita de ir ubicando las cosas en su dimensión.

    —¿El periodismo digital cómo se inscribe en esta revisión que haces del periodismo en general?

    —¿El periodismo digital en qué sentido?

    —El periodismo que se hace en Internet, esto de la inmediatez, el manejo de la información en tiempo real, de la vida en la aldea global...

    —Es que hay varias cosas, lo que pasa es que ese periodismo digital es el de hace 10 años. El periodismo digital del fenómeno de los blogs o sea porque también los blogs traen una carrera hacia atrás, por la imprecisión, por la falta de cotejamiento. Así como hay cosas muy buenas también hay muchísima basura, yo creo que no importa el tipo de salida, sigue siendo la base lo mismo: la precisión, ¿qué es mejor velocidad o precisión?

    Esa es la gran disyuntiva, yo creo que es la precisión, porque es menos grave ser segundos que ser primeros y siempre estar corrigiendo.

    —Entonces los fundamentos son los mismos...

    —Así es, no importa la salida, si es radio, televisión o Internet.

    —¿Eso quiere decir que el periodismo se vuelve más exigente con la tecnología?

    —Tendría que ser mucho más exigente, como es más rápido entonces requiere una mejor preparación, por eso digo que cada vez es más complicado hacer un buen periodismo, cada vez tendrá que haber mayor rendición de cuentas, que de hecho hay una mayor rendición de cuentas, los errores cuestan más, los problemas de imagen...

    —La credibilidad también...

    —Claro, como también hay más fuentes de información con que cotejar, si uno patina es más evidente.

    EL IMPERIO DE LOS MEDIOS

    —¿Qué periodismo internacional crees que pudiera servir de modelo?

    —Me gustan la escuela inglesa y la escuela francesa, una combinación de las dos.

    El problema que yo le veo a la escuela francesa es que es excesivamente editorialista, pero tiene una enorme densidad intelectual. Leo Nouvelle Observateur... Es una revista maravillosa porque tiene densidad intelectual, un volumen de información, claro es una revista. A veces a mí me molesta por ejemplo Le Monde donde la información es secundaria frente al análisis, por eso no han logrado superar el medio millar de ejemplares en más de medio siglo de vida. Tienen muchos problemas. Me gusta mucho la prensa inglesa porque combina densidad intelectual con información.

    La prensa inglesa hace un periodismo mucho más interpretativo que el americano, pero con solidez en su información.

    El periodismo norteamericano sigue siendo el mismo de 1848 cuando AP inventó la pirámide invertida, aunque le hayan metido cosas. Tienen grandes talentos, pero los grandes talentos de la prensa americana ¿qué crees? son ingleses.

    Dentro de la prensa escrita yo no encuentro una mejor revista en el mundo que The Economist, aunque discrepo de su forma de ver el mundo, me parece que lo sofisticado de la revista y la calidad de su información es insuperable.

    En televisión, la televisión inglesa es vanguardista en términos de investigación, de calidad periodística, en Internet cuántos años tiene The Guardian con su weblog. Llevan cinco-ocho años de adelanto sobre el resto del mundo, como incorporan nuevas corrientes y las procesan, las van diseminando.

    —¿Y en el mundo iberoamericano?

    —Creo que El País es el mejor; me gustan algunos textos brasileños, no me gustan ya los argentinos, antes tenía muy buena opinión de los argentinos, creo que han ido en picada en los últimos diez años. En América Latina los brasileños están a la cabeza, por cierto la revista Bella es espectacular en calidad, en profundidad, en diversidad, en sus temas de investigación, en el producto terminado, en su edición.

    Como un todo yo creo que en televisión estamos muy mal en Iberoamérica. Creo que Televisión Española ha avanzado un poco más en cuestiones de cobertura, lo da también el que España haya sido una gran potencia, una gran imperio, tiene que ver, la historia tiene que ver.

    Los grandes medios en el mundo son grandes porque fueron imperios, porque al ser imperios tenían una difusión de otra naturaleza. Entonces uno dice por qué The New York Times es un periódico tan importante, bueno porque es el periódico más importante del imperio actual, como dentro de 30 años El Diario del pueblo, de Pekín, va a ser el periódico más importante del mundo. Los alemanes, que tienen tan buena prensa, no son conocidos por su idioma.

    Radio en Iberoamérica es de lo mejor que hay en el mundo, nada más compitiendo con Radio Televisión de Luxemburgo, pero la radio centroamericana es una maravilla, Radio Caracol en Colombia, como la cadena CN en España, yo creo que radio sí es de súper avanzada en América Latina, muy retrasada en México.

    EL PRIVILEGIO DE MANDAR EN EL PAÍS DE LA DESINFORMACIÓN

    —Dentro de esta evaluación que haces, ¿qué tal le va a México? ¿Los periódicos y las revistas qué te parecen?

    —¿Somos aldeanos, no? Los grandes periódicos en el mundo no se hacen por sus asuntos municipales, revisen lo que ya está en los periódicos, somos totalmente aldeanos. Somos el imperio Azteca, estamos perdidos, perdidos, es una concepción totalmente deísta. Un problema cultural.

    Somos aldeanos, nos tomamos mucho en serio y no necesariamente hacemos las cosas en serio.

    —¿Qué opinas del fenómeno que se ha vivido recientemente en la televisión, que saca a muchos de sus periodistas de academias de actuación? ¿Resta eso credibilidad a la actividad periodística?

    —No son periodistas. Claro por eso la televisión está como está, hay que ver los noticieros de televisión, son una desgracia todos.

    Los grandes noticieros nacionales en este país son noticieros locales en otras partes del mundo. Los noticieros nacionales son vehículos de cohesión nacional, de identidad nacional.

    Como están pensando en la utilidad, entonces utilizan los espacios no para hacer un servicio público que es parte de lo que tienen que hacer los medios. Buscan los ingresos publicitarios, que no se les caigan los ratings después de los programas chatarra que tienen antes de los noticieros, que registran treinta puntos, para tratar de que no baje de diez puntos cuando el noticiero se está acabando.

    —¿Nadie se salva?

    —Canal 11, el noticiero de Canal 11 que no tiene ninguna aspiración, que no tiene un problema aspiracionista, que está haciendo un trabajo informativo. De ahí en fuera nada, nada, nada. Las principales televisoras, las comerciales, traen sus innovaciones, fíjense, vean los reportajes que hacen, son reportajes donde creen que la imagen explica. La imagen acompaña y si alguien no sabe que lo que está viendo es Wilma, ¿esto qué significa, o sea, lo que me muestran qué significa? Es espantoso.

    ¿Cuál ha sido y hacia dónde crees que se va a dirigir el papel de los periodistas en estos tiempos de transición democrática?

    —Yo tengo una diferencia sobre el concepto teórico de transición democrática.

    Yo creo que estamos en el proceso de consolidación que es la parte más compleja. Por esos nuevos canales, las categorías de análisis, entonces nosotros nos seguimos comportando como si este fuera un régimen cerrado. No es un régimen cerrado, este no es un país que sea el mismo de hace cinco años, de hace diez años. Tenemos otro tipo de instituciones, tenemos otro tipo de actores y no nos hemos dado cuenta.

    Seguimos en la lucha en un régimen autoritario y seguimos asumiendo que todas las instituciones son de un régimen autoritario.

    Un medio o un periodista que no es capaz de readecuarse a una realidad distinta, se muere. Cambio 16 en España fue la gran revista de la transición, se murió Franco y ya no supieron qué hacer. Bueno, ¿No hubo importantísimos columnistas políticos que al acabar el gobierno de Carlos Salinas ya no supieron qué hacer? Se les acabó su razón de ser.

    Entonces no ha habido una readecuación, por eso digo, no ha habido una modificación en las categorías y análisis políticos. Por eso traemos tanto rebote, por eso las audiencias y las circulaciones van en decadencia.

    Para hacer eso sí requieres otro tipo de educación, otro tipo de entrenamiento, pensar la información de otra manera.

    México es un país de carcajada. Ni siquiera los editorialistas, los columnistas de periódicos tan serios y reconocidos cumplen con la función de convertirse en críticos del sistema político en referencia. Por eso programas de sátira como El privilegio de mandar pudieran determinar a fin de cuentas la intención de voto de los ciudadanos.

    Es curioso pero debido a ello observamos que las columnas más leídas en México no son las políticas, sino las de chismes.

    jcm

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