El gobierno de México dispuso de 175 mil dólares para los consulados en Atlanta y Houston, Estados Unidos, y el traslado de miembros del gabinete para la atención de miles de damnificados mexicanos por el huracán Katrina , informó ayer el presidente Vicente Fox. Hay instrucciones para dar tarjetas telefónicas gratuitas a los migrantes para que puedan comunicarse con sus familiares.
México ofreció a Estados Unidos dos navíos de la Armada, 15 vehículos anfibios, dos helicópteros y 15 camiones de alto tonelaje para las tareas de auxilio.
El mandatario pidió a los migrantes que se acerquen sin temor a las autoridades mexicanas y estadounidenses, incluso para solicitar la repatriación.
También llamó a la sociedad a brindar "una respuesta enorme" en apoyo y solidaridad con los mexicanos damnificados.
En las acciones que se han iniciado figuran la apertura de cuentas bancarias para recibir donativos. Al respecto, el gobierno ya ha depositado un millón de dólares y la institución que lo recibió dará otro.
En su programa de radio, Fox dio a conocer que envió una carta al presidente George W. Bush para externar su pesar por la pérdida de vidas y la difícil situación que se vive en Nueva Orleáns.
En la zona de desastre las autoridades estadounidenses utilizan aviones, trenes y autobuses para el desalojo masivo de miles de damnificados en Nueva Orleáns, que han sido enviados a Houston y San Antonio, Texas, para dejar a los muertos y las personas que agonizan.
La gobernadora de Louisiana, Kathleen Blanco, insistió en que esperaba varios miles de muertos por el paso del huracán.
Fuertemente criticado por la falta de respuesta expedita, el presidente Bush ordenó el envío de 7 mil elementos de las Fuerzas Armadas, que se sumarán a los 4 mil que ya están desplegados.
Bush reconoció que hubo errores a la hora de evaluar la situación. "Es sencillamente inaceptable", dijo.
The Washington Post publicó ayer que "los demócratas acusaron a Bush de un fallo de liderazgo en un momento desesperado, y los republicanos enfocaron su fuego sobre el gobierno más que sobre el presidente, pero fueron a veces ásperos".
El gobierno de Washington afronta una tragedia que, como el terremoto del 19 de septiembre de 1985 en México y los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, podría cambiar el rostro y el espíritu del país.
(Con información de Lilia Saúl y Alberto Cuenca)